PEDRÉS, EL CÉNIT DE UN DEPENDIENTE DE COMERCIO


Una vez más, el periodista y escritor, Sebatián Moreno, nos deja otra de sus experiencias vividas durante su larga carrera profesional. En esta, como en otras tantas, Albacete está en sus pensamientos, no en vano, es natural de Férez, un encantador pueblecito del sur de la provincia, también conocido como 'La Joya Serrana'. El nombre de este pueblo viene del árabe Fāris, nombre propio de varón que significa 'caballero', como lo es, sin duda alguna, el autor de las letras que continúan.

Mi mano a mano con Pedrés, el torero albacetense más importante
EL CÉNIT DE UN DEPENDIENTE DE COMERCIO

Pepe Osuna, "El Mere", Pedrés, "El Gallo" y Antonio Andujar,
aficionado Hellinero y director de La Voz de Albacete.

Pedro Martínez González pasó, muy rápido, de apodarse popularmente “El Orejas”, por el gran tamaño de sus pabellones auriculares, y de ser un empleado en un comercio de tejidos, a ser conocido como “Pedrés” un torero triunfador, que viajaba en su flamante “Mercedes”, algo prohibitivo en los años cincuenta. Pedrés, junto a Juan Montero (en la foto más abajo) y Chicuelo II , eran la flor de los carteles taurinos cuando algunos empezábamos a echar los dientes. Triunfó, se retiró y reapareció, cortándose definitivamente la coleta, buscando la serenidad del campo salmantino, donde pastan sus reses, que supongo se habrán lidiado en esta Feria de Albacete (El blog de José María Mondéjar, vocero mayor taurino, habrá dado cuenta).


Cartel de la Feria Taurina de Albacete de 1954.
Enviado por Sebastián Moreno.
Flores Blazquez, "El Barberillo", Pepe Osuna, "El
Mere" y Pedrés.


Pedrés debutó en la plaza de Albacete el 2 de julio de 1950. “Una fecha histórica para mí y para España- recordaba con humor--, fue también el día en que Zarra marcó su famoso gol en Maracaná. Otra fecha histórica fue mi debut en Madrid, con Juan Montero, el 8 de junio de 1952, donde corté tres orejas, y la corrida de Urquijo, en Sevilla, en 1963. Esas fechas las salvaría, como un pintor puede salvar un número escogido de obras en su carrera”.

Una terna arrolladora: Pedrés, Montero y Chicuelo II, toreros de la Mancha, pero toreros, que cantaría el poeta hellinero Tomás Preciado, que es como ser pobre pero honrado. “Por lo visto – decía--daba vergüenza decir que eras de Albacete. Montero y yo fuimos los primeros a los que no nos dio vergüenza decir que éramos de Albacete. Yo recuerdo que cuando iba a Madrid, me decían. “¿Pero tú siendo de Albacete quieres ser matador de toros? Hasta esa época así era, todos se escondían. Manolo Navarro, sabes que era de Albacete y decía que era de Madrid”.

Pedrés con Sebastián Moreno durante la entrevista
(Pedrés se confesó conmigo largamente (sólo entresaco unos párrafos, que ayuden a perfilar su personalidad) en un famoso hotel madrileño, el lugar que le vio bajar muchas veces en el ascensor camino de la muerte o de la gloria. Como argumento sólo teníamos la contrapartida de su gloria, la sensación más viva de sus recuerdos)


Arriba y abajo, Álvaro Domecq

Tenía una explicación clara para el “boom” del toreo albacetense, en una época de grandes colas, no sólo en las plazas sino con las cartillas de racionamiento: “Era la necesidad, para qué nos vamos a equivocar. Y nuestro éxito influyó bastante para que salieran tantos toreros. Montero estaba trabajando con su coche de caballos. Chicuelo vendiendo platos al lado de la Plaza Mayor, yo en una tienda de tejidos. Creo que se dieron cuenta que a las tres menos dos, Chicuelo tenía un “Cadillac”, que yo tenía un“Mercedes” y que Montero tenía un “Buig”, descapotable, muy bonito. Y eso a la gente le entró directamente, influyó mucho para que surgiera tanta afición. Decía que el torero se empezó a humanizar a partir de entonces, “a no ser ese mito absurdo de la copa y la borrachera. Creo que los toreros son hombres normales en la calle y luego en la plaza intentan ser algo especial que cada uno lleva dentro”. Reconocía que el toro era su vida y que todo lo que era se lo debía exclusivamente al público de Albacete. “Este amor a mi tierra lo he contagiado, incluso, a mis amigos de Salamanca”.



Lo único altisonante que le escuché fue el ataque a un colega: “Desde el año 53-54 para acá, la Fiesta ha perdido mucho porque se la ha atacado. Y esa leyenda que rodeaba al torero también se ha perdido un poco. Antonio Bienvenida, que Dios lo tenga en la gloria, fue el primero que empezó a tirar la Fiesta por los suelos”. Antonio Bienvenida, que era una persona muy simpática, me corroboró, en una entrevista, al final de su carrera, lo que denunció en 1952: que en la fiesta se afeitaban los toros a todas las figuras. Denunció esa manipulación y se quedó más solo que la una. Es más, sus colegas le hicieron boicot : Julio Aparicio, El Litri , Antonio Ordóñez.. La afición se puso de parte de Bienvenida. En Albacete había un “barbero” sublime, mi amigo Juan Martínez Encarnación, al que acompañé varias veces en la “faena”; lo hacía tan bien que no lo notaban ni los ganaderos.
Pedrés, Flores Blazquez y Pepe Osuna, a quien
está en segundo lugar no lo he logrado identificar. 

Pedrés defendía las críticas de los puristas a El Cordobés, con el que alternó muchas tardes. Decía que no había hecho daño a la Fiesta, con sus payadas y otros lances: “Yo tal vez toreé antes que él, como ha toreado El Cordobés, un toreo revolucionario. Y eso es positivo, es lo bueno de El Cordobés. Yo llegué a esto y quise hacer algo nuevo para que la gente se fijara en mi como un pintor o cualquier otro artista”. Pedrés aportó la “pedresina”, un lance consistente en un pase cambiado de muleta que se ejecuta dando el diestro la espalda al toro cuando lo cita, aguantando la embestida con la muleta plegada en la mano izquierda.

Flores Blazquez con aficionados Hellineros.

Asistí a la boda de Pedrés con la cantaora Teresa Jareño, de Villarrobledo, en el pueblo de Barajas (Madrid); éramos tan pocos – ocho o diez, incluido el fotógrafo Antonio Saiz- que algunos tuvimos que firmar como testigos. La última vez que me encontré al torero fue en El Rinconcito, un mítico bareto madrileño, de seis metros cuadrados, incluida la barra, regentada por un hostelero de Lezuza, Amando Albaladejo. Era el sitio a donde Santiago Bernabéu llevaba a sus jugadores de las cinco copas de Europa para ponerse ciegos de cigarras precios de pescador. Quien lo probó lo sabe.

(Yo salía de El Rinconcito y Pedrés entraba: ¡Hombre, maestro, ¿cómo estás?”, me saludó con un abrazo. Y contesté: ¡Aquí el único maestro eres tú”. Así es).

Si no me equivoco, quien aparece en esta imagen, con sombrero es uno de los ganaderos más
conocidos de Albacete, Tomas Sanchez Cajo.






2 comentarios:

  1. Las fotos me gustan unas más que otras. Y en algunas la calidad, es muy pobre. Pero en el fondo la idea parece buena. Y sobre Sebastián, es muy conocido allí ¿no?

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    1. Gracias por comentar en el blog.
      Es normal, a todos no nos gusta lo mismo. De todos modos, suelo poner todas las fotos, es decir, buenas y malas, cada una tiene su encanto, aunque no todos lo vean con buenos ojos esto.
      Y Sebastián, ¿Conocido?, no, lo siguiente. Solo tienes que buscar por internet para darte cuenta de quien es Sebastian Moreno, aunque en el blog ya he comentado cosas de él, y para mí particularmente, una persona muy importante.
      Un saludo.

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