1968 NOVILLADA DE SÁNCHEZ CAJO PARA DÁMASO, PINTURAS Y EL CALABRÉS (2)


La semana pasada publicaba las fotografías y la crónica de "El Calabrés" en la corrida que nos ocupa. (1968 NOVILLADA DE SÁNCHEZ CAJO PARA DÁMASO, PINTURAS Y EL CALABRÉS) Ahora llega el turno de los otros dos toreros que participaron en ella, Dámaso Gonzalez y Ricardo Pinturas. Además, como lo prometido es deuda, tal y como os dije en la anterior publicación, aquí os pongo lo ocurrido al periodista de La Voz de Albacete, Reverte, durante la misma.

Dámaso González
Ricardo Pinturas










LA VOZ DE ALBACETE
TOROS Y TOREROS

3 de Junio de 1968. La novillada de ayer en nuestra Plaza
Entre rayos y truenos fue sacado a hombros Dámaso González, que cortó una oreja.
Ricardo Pinturas y “El Calabrés” se apuntaron excelentes faenas bajo la lluvia.

Por Reverte.

Hasta don Gregorio Gorrochano, las referencias de corridas que publicaban los periódicos eran meticulosas reseñas en las que no se olvidaba el número ni el color de la divisa de los toros. Se contaban con escrúpulo los pares de banderillas y de varas, el número de muletazos de cada clase, los pinchazos, por supuesto, y el más insólito repertorio de aspectos pintorescos que registraba la Plaza. 

Pero un día Corrochano perdió las cuartillas, se vio obligado a memorizar, y entonces contó, literariamente, con bellas y expresivas hipérboles lo que recordaba del espectáculo, que era, naturalmente, lo mejor.   

Así surgió el nuevo estilo de la crónica taurina, que se conserva. Y uno no es que vaya a comparar -¡por Dios!-, pero ayer, perdió unos breves apuntes y, lo que es peor, un magnífico bolígrafo sueco que tenía en gran aprecio, porque era formidable y porque era un regalo. El valor sentimental, ya saben. Y no es que lo perdió, es que se lo robaron en sus propias barbas, en cuestión de segundos, del huequecito del asiento, mientras trataba de guarecerse de uno de los chaparrones que cayeron, durante la lidia de los seis becerros de Tomás Sánchez Cajo. Y al llegar aquí, por primera vez renuncia al tradicional estilo de no personalizar, que siempre ha sido una elegante costumbre de periodistas. El caso es muy particular, y el “yoismo” se impone. 

Y es que casi me perdía la faena del quinto, entre aguantar la avalancha de espectadores que se mojaban y vigilar al ladrón, mi ladrón al que tenía perfectamente “calado”, y no es alusión al agua. Mi ladrón se dio cuenta de que buscaba el bolígrafo con ansiedad, me miró de reojo dos o tres veces, se largó escaleras abajo aprovechando una clara, se sentó por un momento, para disimular, y sin dejar de espiar mis reacciones, y salió corriendo de la plaza, precisamente cuando Ricardo Pinturas realizaba la mejor faena de la tarde, que luego malograría con las espada. 

Llevaba mi bolígrafo sueco, no hay duda. Me dio pena y me avergoncé de que todavía haya gente de esta, de que hubiera sido tan cobarde de no devolvérmelo, cuando ya, que tenía la Guardia Civil a un paso, “respeté” su trabajo, sentí pudor de la violencia, en que le hubiera puesto si se me ocurre señalarlo como sospechoso casi seguro. Preferí renunciar a mi querido bolígrafo y también a los apuntes que recogían detalles del espectáculo; como apenas había un quinto de entrada, como que los dos primeros novillos de Sánchez Cajo habían sido mansos, sobre todo el segundo, que rebrincó al sentir las banderillas y otras cosas. El ladrón, mi ladrón, total no sabrá leer, ni escribir. Vaya un robo tonto y triste.

Otra novillada inolvidable; la primera fue por el rigor del frío, ésta por la tormenta. En cuanto la empresa anuncia un espectáculo, a llover se ha dicho. La proponemos a los agricultores para la presidencia de honor de su sociedad. 

Y ahora, si me lo permiten, pediré un bolígrafo prestado para firmar.
Reverte.


Ahora es el momento de ver las fotos de las faenas que faltan, junto a la correspondiente crónica.
 Ricardo Pinturas y "El Calabrés" junto a un aficionado.

 Dámaso González, El Calabrés y Ricardo Pinturas.

 El inicio del paseillo.

 Grupo de aficionados dispuestos a disfrutar una tarde de toros. El la parte izquierda distinguimos a Antonio González Berruga "Antoñés".


Ahora haciendo memoria, recuerdo que Dámaso González, con el mansote que abrió plaza y que saltó dos veces la valla, realizó una faena variada y lucida. Está muy puesto y sabe torear, y sobre todo los redondos y el de pecho, los ejecuta muy bien.

Lo había recibido con pases de espaldas, remedando a Pedrés. Se adornó con muletazos de pitón a rabo y mató de una entera, lo que le valió una oreja. Al cuarto le hizo una faena muy compuestita, con pases bien realizados, pero sin emoción, porque le faltaba enemigo.

Su facilidad le perjudicaba, pues si alguna vez fue enganchado, era porque se arrimaba mucho y a sabiendas. La estocada asomó por abajo, y hubo aplausos para Dámaso González, que al final salió a hombros, bajo la tormenta.

Dámaso González dando la vuelta al ruedo con su trofeo.

Ricardo Pinturas me causó buena impresión en el segundo, que huía cobardemente de los capotes y refrendó se mansedumbre el ser banderilleado. Porque el muchacho estuvo muy hábil, obligando a embestir al becerro; le tapaba la salida, incluso lo entableraba, acosándolo, y así el bicho acabó por ir y venir para que Pinturas lo pasara con la diestra y por alto con majeza. 
Terminó de un pinchazo hondo y dio la vuelta al ruedo. Llovió bastante durante la lidia del quinto, con el que Ricardo Pinturas justificó su remoquete, porque en verdad que lanceó por verónicas muy “pintureras”, con elegancia, echando abajo las manos. 
Hasta banderilleó sin gran lucimiento, la verdad, porque el público no se preocupaba de jalearle y si de guarecerse. Hubo sitio para todos, con los palcos libres. La faena de Ricardo Pinturas fue estupenda. Vimos unos naturales superiores, engarzados con el pecho, en varias tandas, y la banda se sumó a la fiesta, dedicándole un pasodoble. 
También redondos, y manoletinas. Muy bueno todo, con temple, con mando. Se malogró al final, porque tras un pinchazo y una estocada, Ricardo Pinturas, golpeó cinco veces con el verduguillo, sin tino, terminando el becerro por echarse para que lo apuntillaran. Aún así, ovación.




La publicación de hoy a quedado un poco larga, pero no quiero terminarla sin que sepas quien es el autor de los textos. REVERTE.

Demetrio Gutierrez Alarcón "Reverte". Imagen del Blog Feria Taurina
Reverte es el seudónimo de Demetrio Gutierrez Alarcón. Llegó a ser director de La Voz de Albacete en agosto de 1979, sustituyendo a Tico Medina. También ha sido el primero en dirigir el diario La Tribuna de Albacete. A todo esto se le añade haber sido jefe de redacción de Radio Juventud, director de la revista mensual Crónica de Albacete y la corresponsalía del Radio Albacete, del diario Ya y de la Agencia Logos.
Señor "Reverte", Gracias por estos momentos.

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