UN MALETILLA APODADO EL TARTA


Maletilla: Persona joven que, desasistida de medios y de ayudas, aspira a abrirse camino en el toreo comenzando a practicarlo, a veces, en las ganaderías o procurando intervenir en tientas, capeas, becerradas, etc.

Manuel Garijo Alcantud, nació en el pueblo albaceteño de Peñas de San Pedro el día 25 de marzo de 1945. Con apenas quince años de edad se marcharía con sus hermanos a vivir a Palma de Mallorca. En las cercanías de la capital balear había un cortijo llamado Vista Alegre donde en aquellos años de principios de los sesenta se hacían fiestas camperas los fines de semana aprovechando el gran auge del turismo internacional. Manuel se acostumbró a ir por allí con los amigos a presenciar aquellas fiestas, hasta que un buen día se lanzó, y consiguió dar sus primeros trapazos a una becerra. Como quiera que el tema le causara una especial sensación que le satisfizo bastante, siguió practicándolo siempre que podía, aunque no eran muchas las oportunidades que se le presentaban en la isla. Un buen día decidió tirarse de espontáneo en el coliseo balear donde había toros todos los domingos, y ese día recibiría su primer porrazo serio. Pero en lugar de asustarle, fue lo que lo lanzó definitivamente a buscar la gloria por los caminos del toreo, y en compañía de otros aspirantes a la fama que había conocido, decidieron trasladarse a la península encaminándose a tierras salmantinas pensando que allí encontrarían más oportunidades para torear.

Haciendo una Revolera.
En Salamanca conoció a fondo la vida, las penurias y las miserias, de los auténticos “maletillas”, andando por los campos, de capea en capea, con muchas más tragedias que glorias. 
A la limón junto a José Almarcha "Caracolillo"
Viajó a Valladolid, donde se “plantó” en la puerta de la plaza de toros pidiendo una oportunidad, cosa bastante frecuente en aquellos años, y aunque tuvo que estar esperándola durante mucho tiempo, al fin consiguió verse anunciado en una novillada seria de las que se dan en verano en busca de nuevos valores. Fue el 24 de julio de 1970, y allí vistió su primer traje de luces en un festejo nocturno en el que alternó con Curro Martínez “El Botines” de Córdoba, que llegaría a tener cierto cartel de novillero, y Manolo Sánchez de Valladolid y padre del que veinte años después, sería matador de toros del mismo nombre y apellido. Los novillos pertenecían a “Jumillano”, y Manuel Pastor, que así se anunció en los carteles, cortó orejas y se ganó la inmediata repetición. Aunque en su segunda actuación volvió a estar lucido, no consiguió la continuidad, y volvió a las capeas algunos años más. Ese mismo año de 1970 recibiría su bautismo de sangre al caer gravemente herido en el pueblo vallisoletano de Cigales. En la temporada siguiente, de nuevo resultó herido de bastante gravedad en el pueblo conquense de Montalvos, el día 30 de septiembre, con una cornada grande en el muslo izquierdo. Dos años más tarde y otra vez en Cuenca, concretamente en el pueblo de Palomares del Campo, el 28 del mismo mes, un toro le destrozó el recto y la vejiga. Y de nuevo en septiembre del año siguiente, resultaría herido de bastante gravedad el día 18, esta vez en el pueblo albaceteño de Elche de la Sierra. Por aquellos años lo vieron actuar en la plaza madrileña de San Sebastián de los Reyes, en un festejo menor que se celebró el 18 de marzo de 1973.

A pesar de que sus actuaciones en festejos serios eran muy esporádicas, sus ánimos no decaían en cuanto a querer triunfar en los ruedos, y Manuel que continuaba residiendo en Albacete, empezaba a pensar en hacerse banderillero, cuando se produjo un hecho que cambió por completo su vida.
Una serie de derechazos.
El 3 de julio de 1978 se anunciaba en Albacete la corrida de Asprona, con los toros de Samuel Flores, y Dámaso González, Antonio Rojas, y Roberto Domínguez en el cartel. El primer toro de la tarde fue devuelto a los corrales con cierta precipitación por una ligera cojera que apuntó en su salida, y antes de que salieran los cabestros Manuel se tiró de espontáneo, y ante el asombro y también el beneplácito de los matadores, y con la sorpresa y la algarabía del público que lo animaba y lo jaleaba con fervor, le hizo al toro una completa faena con muletazos de todas clases, rematados con un estoconazo que tiró al toro sin puntilla. Además, con las cámaras de Televisión Española llevando el espectáculo a todo el país. Como era lógico, aquello tendría mucha repercusión, y durante cierto tiempo se habló bastante del tema. Y aunque “El Tarta” fue detenido y duramente sancionado, a finales de agosto comenzó a torear con picadores con cierta expectación. 

Arriba y abajo, unos desplantes de "El Tarta"
En Albacete no lo anunciaron en la feria, pero como quiera que por entonces Maribel Atiénzar estaba en su momento de mayor esplendor, y acababa de proclamarse máxima triunfadora del serial de septiembre cortando el único rabo concedido, se montó una novillada extraordinaria para un mano a mano de los dos el día 23 de septiembre. Y hay que consignar dos datos realmente importantes, que se puso el “no hay billetes” con varios días de antelación, lo que no ha vuelto a repetirse en una novillada en casi cuarenta años que han transcurrido desde entonces, y que dado el éxito económico y artístico del festejo, se repitió a la semana, y aquí “El Tarta” cortó un rabo, trofeo que no se ha vuelto a ver en una novillada picada en la plaza de Albacete.

A la limón junto a Maribel Atienzar.
En el año 1979 cortó orejas en Valencia el 1 de abril, y también en la plaza albaceteña, en sus actuaciones el día de San Juan (24 de junio), y el 2 y el 22 de septiembre, pero desgraciadamente estos éxitos no le reportaron los anhelados y soñados contratos, y también era cierto que el triunfo le llegaba tarde, cuando ya los años se le habían pasado. Y no queriendo abandonar lo que había sido su pasión y su sueño de toda la vida, que no era otro que el de hacerse matador de toros, logró que se anunciase su alternativa en la feria de 1980. El acontecimiento tuvo lugar el día 14, con Dámaso González y Antonio Rojas de padrino y testigo respectivamente, y ante un muy serio encierro del Conde de la Corte. “Cartujo” se llamó el toro de la ceremonia. Su más que digna actuación en aquella tarde, no le reportó ningún beneficio, y no volvería a torear de matador.
Texto: José Vicente Temes "Josico"
Fotos del 23 de Septiembre de 1978

2 comentarios:

  1. ¿José María, todavía no has podido subir el video?

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    1. Hola, estos días son muy complicados, pero lo haré pronto.
      Saludos.

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