AQUELLOS AÑOS (4) – LOS TAURÓDROMOS DE ESPAÑA – PLAZA DE TOROS DE ALBACETE


En aquello años, hoy os muestro un artículo aparecido en el semanario “LA FIESTA BRAVA”, publicado nada más y nada menos que el 27 de abril de 1928. En este, se dedica la publicación a la Plaza de Toros de Albacete dentro de la sección “Los tauródromos de España” escrito por P. P. Parones. Os la transcribo para mejor entendimiento, esperando que os guste y la disfrutéis.
No es la preciosa plaza cuyos puros y gráciles perfiles arquitectónicos contempláis aquí la que sirvió de marco a las proezas de los lidiadores hombrunos de antaño. 

La vieja, la histórica, que levantaron los de otra generación de aficionados, empezaba a edificarse en la capital de la Mancha Alta hace cabalmente un siglo en el paseo de la Feria y su estructura especial permitía que exteriormente tuviera locales que se destinaran a viviendas para uso de inquilinos. 
Era sólida, amplia y poseía buenos corrales, cuadras, enfermería, habitaciones para administración, conserjería y espaciosos tendidos, gradas y palcos. 

Tenía una cabida oficial para 9.900 personas y se inauguró en septiembre de 1829. 

En ella sufrió, en sus comienzos novilleriles, su bautismo de sangre el célebre diestro Luis Mazzantini y se doctoró el espada de allí natural Cándido Martínez “Mancheguito” en 9 de septiembre de 1895. 

En una novillada que se dio el 24 de junio de 1909, uno de los astados grandote, de don Sabino Flores, cogió al matador Juan Mula “Oliverito” resultando con un puntazo en la ingle, un varetazo en la cara e intensa conmoción cerebral, cuyas lesiones le produjeron la muerte al siguiente día. 

La moderna mezquita taurina que reemplazó y anuló a aquella y es una de las de mayor magnificencia que existe entre sus congéneres de España, se construyó en pocos meses bajo la dirección y planos de los arquitectos Sainz de Vicuña y Carrillo, y reúne cuantas condiciones de seguridad y confort pueda apetecer al público aficionado. 
Entraron en su construcción buenos materiales de piedra, ladrillo, hierro y madera y fue dotada de los correspondientes corrales para el ganado bravo, caballerizas, enfermería y, en fin, de cuantas dependencias son de rigor en inmuebles destinados a estos espectáculos. 

Su cabida es de 12.000 localidades y pertenece la propiedad a una entidad denominada “Sociedad Taurina de Albacete”. 

Para celebrar solemnemente su estreno se organizaron tres corridas de toros y una novillada que se jugaron en septiembre de 1917 por el orden siguiente: 
  • Día 9, Gaona, Gallito y Saleri II, con toros de Villalón. 
  • Día 10, Gaona, Gallito y Belmonte, con toros de Veragua. 
  • Día 11, Paco Madrid, Belmonte, Saleri II y Algabeño II (P. Carranza), con toros de Samuel Hermanos. 
  • Día 12, Pacorro, Nacional y Félix Merino, con toros de Palha. 
La empresa de la plaza vieja intentó entablar competencia ofreciendo otros carteles pero la autoridad gubernativa denegó el permiso. 

Han sufrido cornadas graves en el nuevo ruedo el picador “Farnesio” en 10 de septiembre de 1918 en el muslo izquierdo por un toro de Samuel Hermanos; “Varelito” el 9 de septiembre de 1921 en la pierna derecha por un toro de Gamero Cívico; “Chaves” el día 10 de septiembre de 1927 en el muslo izquierdo por un toro de Veragua; y en la propia tarde el joven novillero “Ivarito” en el muslo derecho por un toro de Gómez que debía estoquear y había sido rejoneado por Simao da Veiga.

P. P. Parones
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