INOLVIDABLE JUAN MARTÍNEZ Y RIFIRRAFE CON PACO CAMINO


Dándole un repaso al internet, la semana pasada me encontré con un artículo de Sebastián Moreno, como siempre original, que me llamó la atención. Primero porque me nombraba, cosa buena ya que se acuerda de mí. Y segundo porque cuenta otra de sus experiencias reporteras, que como casi siempre, tiene poco desperdicio. Veloz me puse en contacto con él para solicitarle en correspondiente permiso para mostraros el mismo, tan veloz como me contestó él para decirme que no había problema. Y puesto que no lo hay, aquí está.

Por Sebastián Moreno.
Imagen:
Sebastián Moreno
Decía George Sand que los recuerdos son el perfume del alma. Lo son, y no pueblan nuestra soledad, como muchos creen, sino que la hacen más profunda y viva. Viene esto a colación cuando recibo, por sorpresa estas dos fotos, a través de amigo, al que ayer me refería al citar al torero Ortega Cano y sus comienzos novilleriles de “paquete” del torero albacetense Juan Martínez, cuyo cumpleaños es hoy, precisamente. (foto con Juan Martínez Encarnación y Chopera, ambos empresarios taurinos) y (foto también con Juan Martínez y Paco Camino, torero mítico).

Estampas taurinas. Como he contado en el blog taurino de José María Mondéjar, entré en el mundo de los toros a través de mi amistad con el empresario taurino Juan Martínez Encarnación. Juan, además de representar, nada menos que a El Cordobés y a Palomo Linares—a los que entrevisté a placer-, en la época de Los Guerrilleros, apoderaba a su hijo Juanito Martínez – este era el nombre de novillero, luego, de matador Juan Martínez-, torero elegante, de facultades sobradas, que por esos misterios del toro no cuajó en lo más alto y sí lo hizo un torero vulgar y sin clase como Ortega Cano, que iba de “paquete” con el albacetense. Juanito llegó a torear unas cinco tardes en Las Ventas, sin cortar una oreja, una señal de lo mucho que gustaba, porque Madrid no repetía ni una tarde a alguien si no confiaba en él. 
Imagen: Sebastián Moreno

Juan, padre, fue un amigo total, un hombre cabal, brillante, generoso. Albacete le debe mucho a su recuerdo. Juan me presentó a grandes de la Fiesta, entre ellos a Luis Miguel Dominguín, que entrevisté en casa de su prima Mariví, cuando estaban liados. Fue una entrevista política, que, en pleno franquismo, nos costó un expediente de Información y Turismo por esta respuesta del torero a mi pregunta, ¿Qué significa para usted la palabra socialismo?. “La punta de lanza de toda sociedad”, dijo; valiente en la plaza y fuera de ella. Recuerdo que el torero me echó uno de los más estimulantes piropos profesionales que se pueden recibir, de alguien como él, un triunfador indiscutible.

(Juan y yo hicimos miles de kilómetros, de plaza en plaza, siguiendo a Juanito. Mi entrega a mi nuevo trabajo en Cambio16, me impidió acompañarle en la prueba de un coche deportivo, en las afueras de Madrid, que le costó la vida).
Juan Martínez.
No recordaba esta entrevista con Paco Camino, sí otra en su “volvo”, en la puerta del Gran Hotel, cuando acudía a rondar a Isabelita Sánchez-Flor, que podría ser su hija y con la que al final se lió. Sí recuerdo el rifirrafe verbal que tuve con el torero de Camas, fino en la plaza y burdo en la calle.
Paco Camino.
Tuve una entrevista con María Ángeles Sanz, ex mujer de Paco Camino, una simpática funcionaria del Ministerio de Agricultura, porque ella me invitó a merendar en el Hotel Wellington, de Madrid, para que comprobara que era más atractiva -- así me lo dijo textualmente--de lo que yo había insinuado en un reportaje, en la revista Tiempo. Poco después, me llamó Paco Camino, enfadado, porque en ese reportaje decía que a Isabel Sánchez-Flor, su pareja, le llamaban la “Ornella Mutti” taurina, por su parecido con la actriz italiana. “Oiga – me decía amenazante- que aquí hay un hombre”. Le respondí: “Y aquí no hay un travestí, precisamente”. Y le colgué.

¿Que te ha parecido?  ¿Conocías a la Ornella Mutti Taurina?

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