1986, INAUGURACIÓN DE LA PLAZA DE TOROS DE SOCUELLAMOS


Estado actual de la Plaza. Ruedo.
Imagen de la web de Ayuntamiento de Socuellamos.
http://www.ayto-socuellamos.es/
Socuéllamos, localidad manchega perteneciente a la provincia de Ciudad Real, la cual tiene una bonita, cómoda y bien cuidada plaza de toros. Construcción singular la de esta plaza, por acumulación de vertidos, seleccionados, procedentes de excavaciones y demoliciones. La barrera y burladeros, siguiendo con la filosofía del reciclado de residuos, están construidos con la madera procedente de traviesas de Renfe. Los vecinos de Socuéllamos aportaron remolques de tierra y cascotes, además de trabajar en las obras de forma totalmente gratuita.

El talud interior conforma el graderío con un rellano intermedio y escalonado de 40 x 80 centímetros que configura un asiento muy cómodo. El exterior, aparece como un montículo totalmente cubierto por árboles y vegetación, ofreciendo un aspecto absolutamente único.

El ruedo tiene algo más de 43 metros de diámetro y un aforo para 5000 espectadores, más de nueve corrales, siete chiqueros, patio de caballos y de arrastre, desolladero y enfermería.

El empresario Pablo Martín Berrocal consiguió los derechos de diez años de explotación de la plaza, por cuyo arriendo tuvo que aportar tres millones de pesetas, que fueron invertidos en mejoras del propio coso taurino.
Estado actual de la Plaza. Entrada principal
Imagen de la web de Ayuntamiento de Socuellamos.
http://www.ayto-socuellamos.es/

Su inauguración ocurrió el día 9 de agosto de 1986, coincidiendo con el comienzo de las fiestas patronales en honor al Santísimo Cristo de la Vega, con la celebración de una corrida en la que lidiaron reses de la vacada de Juan Jiménez Alarcón los diestros: Dámaso González, Antonio José Galán y el placentino Juan Mora. En total se cortaron diez orejas.

Las fotos que veremos en esta ocasión, corresponden todas, a las dos faenas del primero en el cartel inaugural de esta original Plaza, Dámaso González.



 Unos derechazos, rematados con un pase de pecho.


 El toreo al natural del maestro Dámaso.


 Dos orejas fueron su premio a la faena del primero que salió a la plaza recién inaugurada.

 Verónicas y chicuelinas bien resueltas en la faena con el capote al segundo de su lote.

Problemas para el Picador, que tiene que hacer su labor en una pose un tanto anómala.





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