UNAS FOTOS EN LA PLAZA DE TOROS HELLINERA


El 18 de septiembre de 1862 se inaugura la Plaza de Toros de Hellín. Los diestros “El Tato” y “Cúchares”, serían los diestros que formarían el cartel de esa primera corrida del coso hellinero, diseñado por el arquitecto de la misma D. José María Prado Riquelme.

Hellín entonces tenía unos 10.000 habitantes y un grupo de aficionados taurinos decidieron construirla. Para ello se hicieron suscriciones acciones por valor de 50 pesetas cada una de ellas. Las personas que no podían aportar ese dinero, lo invirtieron en forma de jornales y materiales útiles para poder llevar a cabo la construcción de esta.

Las obras comenzaron en el año 1860, empleando en la construcción un total de dos años. Fruto de este esfuerzo, se consiguió un magnifico coso en un polígono de 32 lados con redondel de 46 metros de diámetro y una barrera de 1’40 metros de altura. El aforo fue de 7.777 espectadores que tienen acceso por 6 huecos o bocas. Prácticamente podía ir casi todo el pueblo.

Así mismo posee dos pisos, dos caballerizas, corrales para ganado y para apartado, chiqueros, oficinas enfermería, conserjería y una capilla.

El paso del tiempo hace que la misma se deteriore. Por ello, en 1983 a Ayuntamiento de la localidad inicia los trámites para la recuperación a favor el pueblo hellinero, iniciándose la restauración en 1987 a cargo de los alumnos de la Escuela Taller, descendientes de aquellos que la comenzaron a forjar en sus inicios.

Terminada las obras de restauración, la Plaza pasa a convertirse en un magnifico espacio multiusos, en el que además de las tradicionales corridas de Toros, también de representan obras de teatro, conciertos musicales, fiestas y un sinfín de espectáculos. La Plaza se convierte así en el espíritu hellinero.

Ejemplo de los distintos tipos de actividades que se recogen, es la celebración reciente de la actividad del Túnel de Terror, realizada en otras ocasiones en el convento de Franciscanos y que es apta para todos los públicos.

Pero donde destaca este espacio es, como no, en la celebración de las corridas de Toros a finales de septiembre, fecha en la que se celebran las Fiestas en honor a la Virgen del Rosario.

Otra muestra del cariño de esta población a los Toros, es El Museo Taurino Cañamón, que muestra un recorrido por la historia taurina de Hellín, destacando una estupenda maqueta del coso taurino.

De las fotos que hoy vas a ver, no tengo ningún dato, a excepción de que se trata de una novillada sin caballos de los años 60, quizás 70. Aquellas que se ofrecían por esta época y que suponían unos llenos espectaculares de las Plazas, nota que llama la atención en este carrete, ¡que gusto verla así! Supongo que la afición de esos años era más general, el público asistía a ver todo el espectáculo. Hoy, a mi parecer, el asistente es más individualista, acude más a ver a su torero favorito que a disfrutar de todo el festejo. ¿Qué opinas?

Saludos.









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