ENTRAÑABLE PEPE HOYOS


Por Jose Luis Parreño


Se nos ha ido un albacetense de bien, un amigo de todos, porque José Hoyos Luján, Pepe Hoyos, era de esas personas cercanas, amable en el trato y de gratísima conversación de quien se sabe protagonista de un pedazo de la historia taurina y de la misma ciudad de Albacete.

Pepe Hoyos fue novillero en la década de los cincuenta, cuando aún se restañaban las heridas de una guerra fratricida, y el hambre y la necesidad, aunque ya remitiendo, empujaban a muchos jóvenes a intentar la aventura taurina. Era preferible la corná de un astifino a la de un puchero vacío.
En la imagen superior, Daniel Ruiz, José Hoyos, Sebastián Cortés y Enrique Salas.
Inauguración de la Peña Taurina "Sebastián Cortés" en los locales
del Gran Teide en diciembre de 1975.

Fueron años de fiebre torera, donde Pedrés y Montero habían abierto senda a unos jóvenes ilusionados con el triunfo, y Pepe Hoyos, junto con Antonio Valero “Valerito”, Junquera, Sánchez Algarra, Mariano Gallardo, Vicente Blanquer “El Gallo” y otros muchos, llenaban el esportón con sueños de gloria y puerta grande, toreando difíciles novilladas que en muchas ocasiones abrían, más bien, la puerta de la enfermería.
Foto del archivo personal de Antonio Valero "Valerito"

Si decía Juan Belmonte que “se torea como se es” aplicando la inversa, intuimos, porque no tuvimos la suerte de verle, como era el toreo de Hoyos, pero si nos consta que convirtió su comercio en el centro de la ciudad “Leidy” en punto de encuentro de aficionados y profesionales del mundo taurino, donde ejercía de anfitrión con esa amabilidad, cordialidad, y elegancia que le caracterizó. Que no era otro su estilo, porque entre la gente del toro hay que ser creíble para que te escuchen, y hay que saber estar para que te respeten, y de eso Pepe Hoyos sabía mucho.
Foto del archivo personal de Antonio Valero "Valerito"

Se nos va con él, como decíamos, un pequeño trozo de la historia taurina de Albacete, de su comercio, pero principalmente una persona que hizo de la amistad y la cordialidad su principal enseña. Por eso, desde aquí, elevo mi oración más sincera, y a su familia, amigos y compañeros de aquellos heroicos años, mi pesar, con la seguridad de que allá en el cielo estará disfrutando ya, junto a mi padre, con el que tanta complicidad tuvo, de la Bondad Suprema que el cielo otorga a los hombres buenos.

Descanse en paz.

2 comentarios:

  1. Lo suscribo íntegramente. Era un extraordinario aficionado e igual persona. Crespón negor en los trajes de luces. (Emilio Martínez, en nombre propio y de la Peña de Albacete en Madrid).

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