FOTOS DE GITANILLO DE ALBACETE Y UNA ENTREVISTA A CHICUELO II CONVALECIENTE


Muchos conocerán, y bien, a "Gitanillo de Albacete". Aunque también muchos, estarán confundidos a la hora de poner nombre a este Torero, pero espero que después de leer esta publicación, las dudas queden disipadas.
Carteles en los que aparecen los primos Manuel Amador y Juan Correas con sus apodos.

"Gitanillo de Albacete" se trataba de Manuel Amador. Su primo Juan Correas, a quien muchos le ponían este apodo, es con quien empezó sin picadores, y cuando ambos se juntaban en el cartel, se anunciaban como "Los Gitanillos de Albacete", no llegando Juan a debutar con caballos. Los únicos caballos que vio Juan en una Plaza de Toros, tiempo después, fueron los de su hijo Antonio Correas, que fue un gran rejoneador de finales del siglo pasado, compitiendo, y muy bien, con los Domecq, Peralta, Vidrié, Lupi, etc. Posteriormente a su prematura retirada, se casó con la hija de su primo Manuel Amador. (Josico)

Las fotos de hoy corresponden al 13 de junio de 1959. Una novillada de las llamadas económicas en la que el cartel estaba compuesto por el ya nombrado "Gitanillo de Albacete" junto a Manuel Moratalla, fotos de este último que veremos la próxima semana. Los novillos correspondieron a la ganadería de hijos de Eugenio Ortega, antigua de Sebastián González Vicente, y que pastaban en la finca sevillana de Buenavista, El castillo de las Guardas.

"Gitanillo" hace una elegante faena al primer novillo de la tarde, siendo las dos orejas y el rabo de su enemigo, los premios obtenidos tras matar acertadamente. Con su segundo, no tuvo tanta suerte, y a pesar de que intentó hacer todo lo posible para sacarle partido, solamente cumplió.

LAS FOTOS DE "GITANILLO DE ALBACETE"
Comienza el paseillo y una vez terminado, los dos Maestros saludan al respetable
que acude a la Plaza de Toros de Albacete en gran número, como se puede ver en las fotos.





DESPUÉS, EN EL TENDIDO...
El público parece comentar la faena realizada por el entonces apodado "Gitanillo de Albacete". Alguien mira a la cámara de mi padre, mientras mantiene el típico puro taurino entre los labios, quizás esté pensando la forma de hacerse con la foto. En el callejón, el fotógrafo aprovecha para hacer un paréntesis, y repasa lo que posiblemente la falta de tiempo no le dejó acabar. A la derecha, justo encima del 4, la guapa chica le comenta al afortunado que está a su izquierda, que por lo menos serán dos las orejas con las que premien al valiente torero, ¡y casi acierta!, pero se quedó corta, también le dieron el rabo.

Después de esta especie de inspiración que me ha provocado la foto superior, os dejo con la entrevista a Chicuelo II, dos meses después de las fotos que hemos visto y todavía convaleciente de una cogida sufrida poco tiempo antes.
Fuente: El Ruedo, agosto de 1959
Fuera de este «hall», decorado con cuadros taurinos -el retrato de «Chicuelo», que pintó Segura, y unas acuarelas sobre el «tema»— y presidido por la cabeza de «Gitanazo», un toro de Barcial, que el torero mató en Madrid, y al que cortó las dos orejas, la casa de Manolo Jiménez tiene un aire burgués, tranquilo. No parece, en fin, la casa de un matador de toros.
Y, sin embargo, ahí está el diestro, en su cuarto, convaleciente aún de la herida que un toro le causara en Málaga hace doce días. Manolo, en pijama, echado sobre la cama, va respondiendo a mis preguntas, mientras sube de la calle O'Donell el rumor del tráfico un tanto atenuado por las persianas que cortan el paso al fuerte sol de agosto: 
  • ¿Cuántas cogidas, Manolo?
  • Con ésta, si no me equivoco, van once.
Chicuelo II, en su domicilio, atiende las llamadas
de sus admiradores. (Foto El Ruedo, autor ilegible)
Y recuerda:
  • Verá usted: Méjico, Lima. Bogotá, Madrid, Pamplona, Valencia, Zaragoza, Villanueva del Arzobispo, Villacarrillo... No sé. Creo que me falta una.
  • ¿Cómo era el toro de Pablo Romero? 
  • No era malo. Ni bueno. Algo manso; parecía que se vencía por el lado derecho. Yo le estaba toreando tranquilo, al natural, pero con la derecha, y le veía ir al compás de la muleta. Pero una de las veces, cuando le faltaba una cuarta para llegar al trapo rojo, hizo un extraño y me tiró una cornada al muslo. Una cornada seca, en el aire. 
  • ¿Le dolió mucho? 
  • Al principio fue... cómo un golpe. En la enfermería me curaron con anestesia local. Era una cornada profunda, pero con suerte. Con todo, a punto estuvo de llegar a la femoral el pitón del bicho.
  • Entonces..., ¿la cornada fue un error del toro o del torero? 
  • Fue... culpa del toro. Hay otras veces que uno se mete más de la cuenta y sale malparado. Pero esta vez, no. 
  • ¿Cuántas corridas pierde con este percance?
  • Calculo que nueve Por lo pronto, me quedé sin las dos de Málaga, la de Bayona, la de Villarrobledo, la de Santander, las de Bilbao y la del 25, en Alcalá de Henares..., y quizá alguna más. Creo que no podré vestir el traje de luces hasta el 28, por lo menos, en Almería. 
  • Pero... «eso» está ya curado... 
  • ¡Qué va! Iba bien, pero se conoce que al quitarme los puntos se me ha abierto la herida por dentro y me duele mucho. Es que ayer tarde se me ocurrió ir al cine y, aunque sólo anduve un poco, debió sentarme mal... Ahora pienso no salir de la cama hasta que la herida esté completamente cerrada.
  • ¿Qué le queda hasta el final de la temporada?
  • Las ferias de Albacete, Salamanca, Cuenca y Zaragoza... Y lo que vaya cayendo. 
  • ¿Es ésta su mejor temporada, «Chicuelo»? 
  • Para mí, sí. Me encuentro más seguro que nunca, y estoy toreando muy a gusto en todos los aspectos. Incluido el administrativo.
Y hace un gesto pícaro.
  • ¿Por qué se fue y por qué volvió a los toros? ¿Fue por dinero?
  • No, señor. Me fui porqué estaba agotado. Habían sido varios años de lucha. De auténtica lucha. Luego volví porque no podía estar sin torear. Cuando fui a las corridas de San Isidro y vi cómo la gente aplaudía, sentí envidia de mis compañeros, y decidí volver en cuanto fuera posible.
  • En esa temporada de descanso, ¿toreó mucho? 
  • Fui a dos festivales y a un tentadero. Desde luego, no perdí, el «contacto» con los toros. 
  • A «Chicuelo», ¿qué toreo le gusta más, el bueno o el «otro»? 
  • El bueno. A mí me gustaría torear siempre al natural, con la derecha y con la izquierda... Pero eso no se le puede hacer a todos los toros. Por eso, cuando no hay más remedio, hago lo «otro». Porque al público que paga hay que demostrarle que uno sale dispuesto a complacerle siempre. Esto es lo honrado. ¿No le parece? 
  • Entonces..., ¿el «tremendismo» es un recurso para los toros malos? 
  • Así es. Y tiene sus peligros, aunque la gente no lo crea. Haciendo ese toreo, que muchos dicen que tiene «truco», me han dado los toros dos cornadas graves. En una me partieron la femoral. 
  • En su casa hay otro torero. ¿Cuál es su opinión sobre él?
  • A mi hermano le exigen mucho. Tanto como a mí. 
  • ¿Qué le aconseja cuando están a solas? 
  • Que se arrime, porque eso es esencial. Que se arrime y que corte orejas. 
  • Y de novias, ¿hay algo? Se dijo... 
  • Por ahora, nada. 
  • En números redondos, ¿cómo iba la temporada hasta Málaga? 
  • Bien. Llevaba diecinueve corridas y treinta orejas. 
Llega un amigo a ver a Manolo, y el periodista se despide, «Chicuelo» tiene aún para unos días. Y uno ha de entregar las cuartillas dentro de un par de horas. ¡Con el calor que hace! 
F.N.C.

Y llegados aquí, yo también me despido. La semana que viene, veremos el resto de fotos con Manuel Moratalla como protagonista, junto con alguna historia que encuentre viajando por las redes. Recuerda, si no te la quieres perder, suscríbete y cuando salga, te llegará automáticamente a tu email. Saludos y feliz semana.

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