MANUEL MORATALLA EN ALBACETE Y EL MAL FARIO DE LOS PEPETES


Continuando con el carrete que había empezado la semana pasada, correspondiente a la novillada sin caballos celebrada en la Plaza de toros de Albacete el 13 de junio de 1959, hoy le toca el turno a Manuel Moratalla, un torero del que ya se ha visto algo en el blog, pero del que poco se sabe, lo que provoca pensar que no se llegó a hacer rico en esto del toreo. Como los habituales recordareis, los novillos de este día correspondieron a la ganadería sevillana de hijos de Eugenio Ortega.

La faena de Moratalla, en la que nos ocupa, no pasó del aprobado raso, cumpliendo lo justo en el primer novillo, con lo que recibiría la ovación del público que acudió en masa al coso manchego llenando el tendido. Con su segundo eral, anduvo algo más voluntarioso, y poniéndole ambición a la faena, fue recompensado con una oreja a petición del respetable.

No he averiguado nada sobre Manuel Moratalla (ya fallecido), salvo que fue dueño del restaurante Los Manzanos en el Villar de Chinchilla (Albacete) y que se crió en la calle Tejares, también de Albacete, siendo vecino de "Antoñés" de quien ya hemos hablado aquí. Datos estos que fueron facilitados en su día (HELLÍN, OCTUBRE DEL 59, RESULTÓ HERIDO EL ESPONTÁNEO) por un conocido albaceteño "Romerito" y de quien algún día tendremos que hablar en el blog. Ahora es momento de ver las fotos. Después de estas, os muestro un artículo, como siempre de los encontrados en mis escarceos, en el que el periodista Edmundo comenta para el semanario EL Ruedo, los trágicos finales que han tenido todos los toreros, hasta entonces, llamados José y que optaron por "Pepete" como su sobrenombre toreril. No dejes de leerlo y espero que no seas supersticioso. 





En esta foto no conozco a nadie, cosa casi evidente puesto que yo no nací hasta pasados 7 años de la toma de la misma. Pero es una de esas imágenes que me llama la atención. Mirándola aprecio que el público de la parte superior está pendiente de la labor del torero, al parecer interesante. Pero también aprecio como los que están en la parte baja prefieren hacer un gesto amable ante la inminente fotografía que está a punto de realizarse. Unos ponen una risa simpática, mientras que el señor del centro de la instantánea parece poner cara interesante a sabiendas de que quedará bien en la foto. Pero si tengo que elegir, me quedo con el caballero de la boina con visera tipo italiana, sus gafas de gran graduación y un cigarrillo en la comisura de los labios, que en cierto modo recuerda a Josep María Rubio. Pero lo que de verdad me llama de este hombre, es la cara humilde, sencilla y de gran bondad que parece ser la predominante de su personalidad... 

EL MAL "FARIO" DE LOS PEPETES
Publicado en El Ruedo el 20 de agosto de 1968 por Edmundo G. Acebal.

El periodista, en esta publicación, aconseja que ningún torero llamado José, adquiera el apodo de "Pepete" por razones de prudencia fáciles de comprender por aquellos que sepan de toro y toreros. Al igual que tampoco lo haría, por las mismas razones, el sobrenombre de Pepeillo, Joselito ni Joselillo.

Tan mal "fario" ha tenido este apodo de "Pepete", que ni uno solo salió con vida de la profesión. Los pocos con este alias que se libraron de tan trágico final fueron novilleritos vistos y no vistos, como relámpagos en los ruedos.

Los tres grandes maestros fueron José Dámaso Rodríguez, José Rodríguez Davié y José Gallego Mateo –Conocido como José Claro-.

PEPETE I. José Dámaso, muere en la Plaza de Madrid el 20 de abril de 1862 a causa de una cornada del toro "Jocinero" de la ganadería de Miura. Era hermano del abuelo paterno de Manolete y fue un torero de casta y valor con una mística concepción del toreo. Pepete I saltó al ruedo al ver que el morlaco derribaba al caballo poniendo en serios apuros al picador, al intentar hacer el quite se produjo un tremendo choque con "Jocinero", recibiendo la cornada mortal con que la ganadería de Miura inauguraba su siniestra leyenda.




PEPETE II. José Rodríguez, muerto por "Cantinero", un toro perteneciente a la ganadería de Zalduendo, en la Plaza de Toros de Fitero, en Navarra. Circunstancia curiosa es que el toro lo hirió en el callejón, donde salió tras él. Pepete II hace un quite al picador Cerrajas, cuando el Toro le obliga a saltar a la barrera, saltando este tras él, en un callejón lleno de curiosos, lo que produjo que el astado lo alcanzase y cornease la pierna izquierda, con el resultado ya conocido.





PEPETE III. José Gallego, fue cogido por el toro de la ganadería de Parladé que atendía al nombre de "Estudiante" el 7 de septiembre de 1910, en Murcia, falleciendo a los pocos momentos de la herida. Torero de valor inconmensurable pero con poca visión de las técnicas toreras. Por las calles de Sevilla se le nombraba en coplas y había aficionados que, no sin razón, lo calificaban como carne de Toro. El día de su trágico final, sustituía a Bombita, y el primer Toro, marcado con el número 15, grande y poderoso, lo enganchó a la salida de una vara, en el momento en que se disponía a realizar un quite, infiriéndole tan grave cornada en la ingle, que le arranco la vida apenas unos minutos después.


Comenta Edmundo, autor de este artículo, que queda demostrado el mal "fario" de los que adquirieron el apodo de Pepete. Falleciendo todos por las astas de los Toros en el momento del quite, ese gesto de amor al prójimo que hace a los toreros jugarse la vida por la del compañero, perdiendo la suya a veces, como acabamos de ver con los Pepetes.

Así pues, si te llamas José, y en algún momento se te ha pasado por la cabeza usar este apodo para hacerte conocer en el mundo taurino, mejor, busca otro ¡Por si acaso! Hasta la próxima y que pases un feliz fin de semana.

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