EL ORIGEN DEL SORTEO DE LOS TOROS
Y FOTOS DE 1958 EN LA PLAZA DE CASAS IBAÑEZ.


Como suele ser habitual en el blog, al no poder identificar los datos de las fotos que muestro, y por no ponerlas a "palo seco", de las curiosidades que encuentro os voy mostrando alguna. Aunque la de hoy quizás sea sabida por los grandes aficionados, seguro que otros muchos la desconocen. Pues, bien para recordar, bien para conocer, aquí tenéis EL ORIGEN DEL SORTEO DE LOS TOROS.

Fuente (El Ruedo, octubre de 1968)
UN RITO QUE NO CAMBIA.
Se dice que la Fiesta de los Toros es lenta en sus evoluciones, pero las tiene. La implantación del sorteo de los toros por Mazzantini, fue una de ellas. Y este rito se mantiene hasta hoy. Como pruebas esas dos fotos: una de los años idos, en la plaza vieja, en que el presidente señor Rocha, el empresario Retana y los banderilleros del cartel persiguen entre dos sombreros las jugarretas de la bravura y el peligro. La otra, de Castellón, año 1961, nos demuestra al Vito, banderillero de Litri, en busca del mejor lote, en presencia de don Livinio. Para los amantes de lo clásico, subrayaremos que antes de Mazzantini lo clásico era no sortear. Eso que los clasicistas vituperan ahora tan violentamente.
(Fotos Archivo El Ruedo.)
LOS DEMOCRÁTICOS SORTEOS.
Bien sabido es que fue don José Mazzantini, enlace de dos épocas taurinas, quien, enfrentándose con el poder de los ganaderos, que eran a la sazón la antítesis de los actuales, impuso el sorteo como una legítima aspiración de los matadores a despachar los toros que por él le correspondieran, no por la norma impuesta por aquéllos. La medida, contra lo que pueda suponerse, si tuvo partidarios no dejó de tener detractores, más considerables por su categoría que por su número.

El sorteo cayó bien entre el público; menos bien entre los toreros; mal y bien entre los críticos taurinos, que entablaron polémicas, y mal entre los ganaderos, que se resistían a no ser ellos quienes dispusieran el orden en que sus toros habían de lidiarse. La marquesa viuda de Saltillo dictó a su representante la siguiente condición: "Un encargado de la señora marquesa acompañará a los toros en el viaje y éste será el único que podrá designar el lugar en que cada toro ha de salir a ser lidiado." En una escritura del duque de Veragua se consigna esta cláusula: "Los seis toros se lidiarán juntos y en corrida entera, por el orden que S. E. designe por sí o por persona delegada al efecto." Y así hicieron los ganaderos importantes saliendo al paso del sistema del sorteo.

En cuanto a los empresarios, don José Arana no permitió que en su plaza de San Sebastián se estableciera la costumbre del sorteo, conducta que siguieron las Empresas de Sevilla y Bilbao. Carmena y Millán, de quien he recogido las precedentes citas, comprobó "de visu" cómo el 14 de agosto de 1898 se lidió una corrida en la primera de dichas plazas en el orden dispuesto por el ganadero señor Aleas. El alegato contra el sorteo del citado escritor taurino termina con las siguientes conclusiones: "1.ª Considero depresivo para un espada el pedir el sorteo de los toros, pues esto sólo puede significar "preocupación", por no llamarlo de otro modo. 2.ª Considero que el procedimiento del sorteo estropea y desluce la presentación de la corrida, y 3.ª me parece llegada la hora de que los ganaderos hagan valer su derecho para la designación del orden de lidia de sus toros, y que Empresas, público y Prensa ayuden a que se suprima esta novísima costumbre, que como he dicho antes, es perjudicial y depresiva para todos."

Al sorteo se le llamó por algunos democrático y hasta demagógico como se ha llamado siempre a todo lo que rompía o intentaba romper con antiguos privilegios, tantas veces de origen desconocida. Los ganaderos disponían el orden de lidia de sus toros ateniéndose a esta norma general: Echar en primer lugar el más grande y de más pitones; en quinto, el de mejor nota de clase y bravura, para que no se desmintiera, decían, lo de «no hay quinto malo», y en sexto, el más chico y desmedrado, para dar facilidades al último diestro llegado al escalafón.

La invención de Mazzantini, propuesta y defendida en "El Globo" por su cronista taurino, a la vez que apoderado de don Luis, que firmaba "Tío Capa", se debió fraguar entre ambos cansados de soportar cómo Mazzantini, el más antiguo por aquellos años —retirados ya Lagartijo y Fracuelo—, "tragaba" el toro más grande y mejor armado, mientras Guerrita, con quien compartiera tantas tardes, degustaba el seleccionado quinto, que solía ser un bombón. El democrático sorteo, que igualaba las posibilidades de los alternantes, fue un acierto que acabó por ser un precepto reglamentario. Pero como suele ocurrir con toda suerte de democracias, no tardaron en llegar las corruptelas y las componendas que convierten el sorteo en lo que quieren los toreros y los apoderados, según se dice. Pero no vaya a creerse que se trata de un vicio actual y exclusivo de ciertos diestros, sino que desde que se impuso, las componendas estuvieron, como están, a la orden del día. 
Escrito por Juan León para el
Semanario El Ruedo. 1 de octubre de 1968
Después de conocer o refrescar conceptos taurinos de otros tiempos, es momento de ver
LAS FOTOS DE HOY
Plaza de Toros de Casas Ibañez, año 1958. 
En las fotos de hoy no he conseguido averiguar en nombre del novillero.
La semana que viene, veremos a su compañero de cartel. A quien si he identificado.

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