LA CHICA DEL REX


No sé si alguien habrá pensado por un momento en algo raro, al leer el título de la publicación de hoy, pero es que a la vista de una de las fotos, no podía poner otro que no fuera este.

El Rex, cafetería que todavía existe en Albacete, comenzó su andadura hace muchos años, quizás los 40-50. En sus inicios, era un lugar donde se daba rienda suelta a la demanda de cultura. Según Sagato: “Si España está enferma de cultura, es que Albacete se muere…” por lo que era necesario superar la poca inquietud intelectual. Ello da pie a la creación de diversos medios para fomentar un Albacete anticuado en este sentido. Se crean entidades oficiales, premios y publicaciones por medio de las cajas de ahorro y partidos políticos, asociaciones culturales y, (por el tema de las fotos de hoy) establecimientos hosteleros. Destacan en este campo La Cueva de la Leña, en Chinchilla, o el bar Rex, en Albacete capital, lugares que acaban convirtiéndose en recepciones de iniciativas que no se hubieran podido llevar a cabo de otra manera.

En el diario La Verdad de Albacete, lo recordaba así:
  • “El REX, establecimiento que ha podido saber de tantas reuniones ‘a la luz de un candil apagao’ de los partidos políticos en germen, de la ‘platajunta’ local, cuna de ADA, incubadora del Ateneo, y quien sabe si refugio de cuantos movimientos más, sociales, políticos o culturales, está ya entrando a formar parte de lo desaparecido en la pequeña historia cotidiana.”
Además de todo esto, en el recuerdo están aquellos trabajadores que pasaron grandes ratos concentrados en este bar, lugar preferido de reunión, en el que los presentes se unían en torno a un partida de truque, amenizándolo con unos altramuces y una botella de vino, referencia de las coplas populares de la época.

Especial es el conocimiento de cómo aquellos navajeros se reunían en el Rex, para esperar la llegada del tren, y así poder vender sus productos a la llegada de este, dándole en ocasiones a la estación un aspecto caótico. Pensando en la incomodidad de los pasajeros, Renfe intentó limitar esta venta paulatinamente, cosa que no tuvo éxito, por lo que la única solución posible era regularizar esta práctica. Todo ello no pudo acabar con el típico pregón del vendedor, que a la llegada del tren, anunciaba: NAVAJAS DE ALBACETE. Al pasajero, no le quedaba ninguna duda, ya sabía en qué ciudad se encontraba.

Texto basado en las obras
Una vez que ya conocemos un poco de este bar y sus clientes, es momento de ver las fotos. Ahí van…
Desde dentro del REX, y hacia la calle Salamanca, Mondéjar toma una instantánea a alguien que simula conducir la moto, y por lo que se aprecia, buena máquina para aquellos años. El vendaje de la mano no parece tener que ver con la moto.

La terraza, en tiempos veraniegos y primaverales, buen lugar para tomar el fresco con amigos o familiares.

¿Quien no ha tenido una conversación amena en la barra de un bar?

Los trabajadores que comentábamos anteriormente, al termino de la jornada, un pequeño respiro con un chato de vino. 

También la familia tenía su momento. Mientras, el camarero parece decir "Mondéjar, date prisa que estoy trabajando"

Un respiro también tiene lugar durante las largas horas de trabajo en una cafetería.

La Chica de Rex.
Esta es ha persona que me ha inspirado el título de hoy. En pleno trabajo, no deja de sonreír a la cámara al tiempo que muestra el encanto de sus ojos. Mujer dulce, amable y cariñosa, son las características que su rostro parece mostrar. Y yo, al ver esta imagen, no he podido menos que prendarme de la belleza que refleja y dedicarle esta humilde publicación. Gracias.

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