EL ATAQUE DEL PASADO


Este es el mensaje que parece gritarnos la Tierra desde uno de sus últimos confines, allá en el norte, bajo hielos milenarios, en ese frente olvidado que no deja de escupir señales de aquello que no queremos recordar. La causa ya la sabemos: el descongelamiento de los glaciares a causa del evidente cambio climático.


El Mundo (4/dic/2015)
La noticia saltó el año pasado: "Científicos reviven un virus congelado durante 30.000 años". El mensaje contenido en este puñado de palabras es brutal. Digno de la más inquietante película de ciencia ficción. Virus prehistóricos que acabaron con nuestros últimos ancestros neandertales, que convivieron con los mamuts y que siguen activos eternamente, se han encontrado en Siberia y en el Ártico. Tres hasta ahora.

Sus nombres son complejos: "Mollivirus", "Pandoravirus" y "Phitovirus Sibericum". A este último le llaman "virus gigante" porque tiene el tamaño de una pequeña bacteria: 1,5 micrómetros de largo. Es el más grande jamás encontrado y tiene forma de óvalo con una pared gruesa abierta en un extremo Y su material genético multiplica por 50, por ejemplo, al del virus del VIH. Los científicos de un equipo multidisciplinar de la Universidad de Aux Marseille dieron con este virus gigante en el año 2000 en Chukotka, al noreste de Rusia. Lo encontraron a 30 metros de profundidad entre las capas heladas de la tundra siberiana, conocidas como 'permafrost', alejados de la luz y del oxígeno. Y en 2014, tras mantenerlo una década a buen recaudo, probaron a revivirlo.

Lo hicieron con amebas -un organismo unicelular- para comprobar si todavía podía comportarse con normalidad. Y vaya si lo hizo. "Durante las 12 horas siguientes a su reactivación, el virus se introdujo en la ameba y se multiplicó cientos de veces. La ameba murió por rotura y apareció una nueva generación de virus», aseguró a EL MUNDO Chantal Abergel, la investigadora francesa de la Universidad de Marsella y coautora del estudio que se publicó el pasado año en la revista Procedings of the National Academy of Sciences y que supuso la "puesta de largo" oficial del descubrimiento. 

A pesar de la alarma que para los profanos supone este tipo de noticias -los medios más sensacionalistas bautizaron a este virus como "frankevirus"-, los expertos se han apresurado a explicar que no afectan a los humanos, sino a las amebas. Sin embargo, con el descubrimiento queda claro que una enfermedad que hoy creemos desaparecida podría no estar ausente del todo en nuestro mundo. Ningún científico se ha atrevido a afirmar categóricamente lo contrario. Siempre cabe la posibilidad de que un cuerpo humano congelado traiga un virus helado contra el que nuestra sociedad carezca de defensas. 

Sobre todo si los hielos se derriten. "Basta con una simple descongelación y unas condiciones climáticas favorables, para que este tipo de virus vuelva a la vida. Si los viriones (virus aislados que no se encuentran infectando ningún organismo) permanecen en esas capas y se activan, se podría producir un cóctel para el desastre", asegura Abergel. 
El cambio climático en el Ártico ruso es más evidente que en muchas otras regiones del mundo. Mientras que la temperatura mundial ha aumentado 0,7°C en el último siglo, allí ha subido 3°C. En el siglo XX, el permafrost del hemisferio norte ha disminuido en un 7%. Esto sin duda implica una gran liberación de microorganismos de los suelos previamente congelados. Los ricos recursos minerales y las reservas de petróleo de las regiones árticas están bajo una creciente presión para su explotación industrial, lo que implica minería y perforaciones a gran profundidad.

Y concluyo con una importante reflexión "los pueblos que olvidan su Prehistoria están condenados a repetirla".



Visto en El Mundo (4/12/2015)

No hay comentarios:

Publicar un comentario