LA POLACA DE ALBACETE


Ni madrileña ni polaca: de Albacete
MI ENCUENTRO CON LA POLACA.

Era hija de un empleado de la estación de ferrocarril de Albacete. “Lo de Polaca me lo puso mi padre cuando era niña, porque cuando hablaba, decía que parecía un trabalenguas, una polaca".

Imagen del Facebook de Sabastián Moreno.
(Para una paisana incrédula, Sí, albaceteña)
Una de la varias estupideces que leí en sesudos periódicos, cuando, hace cuatro años, murió la bailaora y actriz Josefa Cotillo “La Polaca”, es que le pusieron ese sobrenombre por bailar, en una ocasión, una danza polaca. ¿ Y por qué no le pusieron La Flamenca si había bailado, antes, flamenco? También se reía ella misma de que muchos le preguntaban por sus orígenes polacos.

La conocí gracias a a mi amigo, el locutor radiofónico Pepe Verdú, albacetense, que trabajaba en RNE y que se hizo famoso porque era quien, durante una temporada, leía, diariamente, el parte sobre la salud de Franco, en su recta final vital, algo que dejaba con el alma en vilo a los que querían que muriera y a los que fuera eterno.

Mujer extrovertida y amable, La Polaca tenía un bar de ambiente nocturno en el madrileño Barrio de Salamanca, frente al hotel Wellington. Se partía de la risa cuando le dije que yo era albaceteño y se sorprendía de ver a tres juntos de la misma procedencia. Me dijo que era hija de un empleado de RENFE, que trabajaba en la estación de Albacete, y allí nació: “De Albacete soy, así es que ni de Varsovia, ni de Madrid, ni de Triana. El mote de “La Polaca” me lo puso mi padre, cuando yo era niña, porque decía que cuando yo hablaba, era un trabalenguas, que parecía polaca”.

De niña, se inició en el baile de forma autodidacta y su fama recorrió el mundo en sus giras y en los mejores tablaos. De jovencita, en gira por Estados Unidos, llegó a actuar en el show de Ed Sullivan y ante el presidente John F. Kennedy. A saber si éste le tiró los tejos, menudo era en estos casos.

Triunfó, también, en el cine: Inolvidables “Con el viento solano”, de Mario Camus y “El amor brujo”, de Francisco Rovira Beleta, por citar algunas películas. En esta última, actuaba con Antonio Gades y la música era nada menos que de Manuel de Falla, adaptada por Ernesto Halffter y con Narciso Yepes a la guitarra. Casi nada.





En fin, una grande. Y de Albacete.
Por Sebastián Moreno 

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