Y AZORÍN DIJO: "LAS MUJERES DE HELLÍN, LAS MÁS BELLAS"


Sebastián Moreno recuerda las impresiones de Azorín, en su recorrido por España

“Sí, son de veras guapas, frescas y arrogantes las hembras de Hellín. Altas, esbeltas, elegantes, con ojos muy grandes y muy negros, el color cetrino, la nariz aguileña, los cabellos abundantes y aterciopelados, majestuosas en la marcha, incitantes en la mirada, provocadoras en la sonrisa…”

Foto: http://www.masquealba.com
En la joya literaria azoriniana “Albacete, siempre”, que me dedicó su amigo recopilador, el escritor y abogado albacetense José S. Serna, se recogen apreciaciones muy interesantes de Azorín –que se pateó España, en su libro “Los pueblos”- sobre Hellín y sus mujeres.

“No he visitado Hellín; el nombre es breve y fulgurante; vamos a Hellín; ya estamos en Hellín. Germond de Lavigne, en su guía extensa de España (1859) al hablar de Hellín, nos dice que hay en la ciudad “una de las mejores fondas de España, la Fonda Nueva”. Hospedados confortablemente en Hellín, podremos divagar por las calles –limpias- y contemplar el paisaje. Es bello el paisaje: amenas huertas circundan Hellín. La hermosura de la Naturaleza se asocia, en Hellín, al dolor humano. Nos da don Cristóbal Lozano la sensación de angustia en sus historias. Nos ofrece don Melchor Rafael de Macanaz un caso angustiador de conflicto humano: más de treinta años permanece expatriado, en París…”

La fina prosa azoriniana evoca a otros hellineros ilustres y sus vicisitudes, como Carlos María Perier, hasta entrar de lleno en algo más mundano:
“Un elemento nuevo viene a matizar, en Hellín, el conflicto humano: la belleza femenina. Nuestro espíritu descansa en su contemplación. En 1897, Silesio Delgado y Ramón Cilla –del “Madrid Cómico”— comienzan a recorrer España, con fines informativos. Llegan a la provincia de Albacete, después de haber estado, por orden alfabético, en Álava, y visitan, entre otros pueblos, a Hellín. Aluden a la fama que gozan de bellas las hellinenses. “Y sí son de veras guapas, frescas y arrogantes las hembras de Hellín –dicen-. Altas, esbeltas, elegantes, con ojos muy grandes y muy negros, el color cetrino, la nariz aguileña, los cabellos abundantes y aterciopelados, majestuosas en la marcha, incitantes en la mirada, provocadoras en la sonrisa, todas parecen cortadas por el mismo patrón, por el patrón que usa Dios para sus criaturas predilectas”
¡Mujeres de España!
Quien lo probó, lo sabe, que dijo el poeta. No es por fardar, pero mi primera novia era hellinera, de Isso. Nada que objetar a la descripción que recoge Azorín.
Por Sebastián Moreno 

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