LAS GALLINAS ODIAN A PEDRO SCHWARTZ


Estaba en Lezuza ( Albacete), confinado por Franco
MI ENCUENTRO CON PEDRO SCHWARTZ

Hablando con este economista, comprendí porqué gallinas, cerdos, conejos, burros, pavos y otros animales domésticos, le odiarían, con toda la razón, por los siglos de los siglos.

Estaba en Lezuza (Albacete), confinado por Franco.


MI ENCUENTRO CON PEDRO SCHWARTZ
¿Las gallinas odian a Pedro Schwartz?

Por Sebastián Moreno.

Corría el año 1969, Franco parecía eterno, aunque tampoco se movía nadie protestando, salvo alguna algarada universitaria y las huelgas mineras asturianas, pero casi nadie se enteraba, para eso estaba la censura. Un día, el editor y propietario del diario en el que yo trabajaba, entonces, La Voz de Albacete – debía de ser de los pocos periódicos que no eran del Movimiento o de la Iglesia--, Pedro García Munera, me contó que en su pueblo natal, Lezuza, había un señor de Madrid, un tío muy raro, alojado, a la fuerza, en la pensión. Me propuso acompañarle a ver si le sonsacábamos algo con una entrevista. Y a Lezuza que fuimos.

Yo pensaba que el tipo raro podría tratarse de algún escritor que buscaba aislarse del trajín de Madrid para escribir tranquilo. Pero estaba equivocado, era un confinado, protagonista de uno de los habituales castigos de las dictaduras, una pena muy antigua de lejanía, ostracismo y aislamiento, que en España los hubo desde el Cid a Franco, con numerosos y notorios casos, como Unamuno, Giner de los Ríos, Julio Palacios y Dionisio Ridruejo, entre otros.

El tío raro, como le llamaban en Lezuza, al saber que éramos periodistas nos abrió su situación: Se llamaba Pedro Schwartz , era de familia de diplomáticos, pero Franco no le había dejado entrar en esa carrera, pese a haber superado la oposición, todo porque de estudiante había sido muy protestón, muy activo en defensa de libertades inexistentes. Había pasado algunas temporadas en Inglaterra y había ganado una oposición para trabajar en el Banco de España; en esa época trabajaba en esa institución y enseñaba Economía en la Universidad Complutense de Madrid, donde el Régimen franquista le había vuelto a ver poco dócil, confinándole en Lezuza.

By Fundación Rafael del Pino (youtube)
[CC BY 3.0], via Wikimedia Commons
(Con el tiempo Pedro Schwartz llegaría a ser diputado con Unión Liberal y uno de los que contribuyó a gestar el Partido Popular, a través de Coalición Popular, sin abandonar la enseñanza de la Economía en la Universidad).

Precisamente, en Lezuza, Pedro Schwartz tuvo ocasión de hacer economía aplicada, algo que cambió algunas cosas tradicionales en el pueblo. El hombre se escandalizaba cuando veía a los campesinos, cargados con espuertas, repletas de berros, muy abundantes en los riachuelos y balsas de la zona. Lo que más le sorprendía era el destino de aquella hierba: gallinas, cerdos, conejos, burros, pavos y todo animal doméstico que les gustaran. Les dijo que aquello era una locura, que los berros eran muy codiciados en los restaurantes de Madrid, además, un alimento caro y estimado en los mercados por su gran concentración en vitaminas y minerales. Los campesinos le dijeron que nunca habían comido ni comerían hierbas de los animales, pero él orientó a los buscadores de berros a su nuevo destino comercial. Y los animales que se relamían de verdes berros, ya no los volvieron a probar por culpa de Schwartz . Y como la Naturaleza es sabia y los animales tienen como un sexto sentido, seguro que el odio a este economista y a sus ideas será presentido y eterno

 Periodistas Con Sabor a Albacete 

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