TRES PASES CON PERFUME ALBACETEÑO...


Amador padre, Amador hijo y Rubén Pinar.

Son tres instantáneas realizadas en un tentadero reciente que me llegan vía Sevilla a través de mi amigo y paisano Luis Fernando Angosto. La acción no se desarrolla en tierras de María Santísima, pero es igual donde fuere. Lo cierto es que Luis Fernando, seguidor impenitente de los amador, no ha podido resistirse a la tentación de divulgar las fotos por las redes sociales, ni yo a escribir algo sobre ellas. Hablamos de poesía taurina, palabras mayores...


TRES PASES CON PERFUME ALBACETEÑO...

Foto: Vicent Canelles González.
Manuel Amador padre, con 79 años a sus espaldas, fue un torero importante y completísimo; elegante, dominador, artista y con valor. En esta foto mantiene su figura erguida dominando por completo a una entregada becerra; la lleva airosa y toreada en un ayudado a media altura para rematarla en la cadera. Más luego (imaginemos, soñemos) iniciar el de pecho o, conociendo la sensibilidad torera del Maestro, rematar con un trincherazo. Sublime, ebrio de arte, emoción infinita, torerazo...

Como diría Alberti: “Recogiendo limosnas en su plato de oro, vestido de jardín; aquí está ya el torero”… 

Les invito a repasar el historial de Manuel Amador que figura en este blog. Amador marcó una época brillante del toreo en Albacete, además de ser el iniciador de la saga gitana de toreros que aún continúa viva.



Foto: Vicent Canelles González.
Manuel Amador hijo, en la actualidad empresario y apoderado con una proyección importante, ha sido un diestro de grandes contrastes y sensaciones, pero sobre todo un torero de sentimiento. Ha tenido muchos seguidores, entre los que se encuentra mi amigo y paisano Luis Fernando Angosto y el albaceteño Trinidad Cantos (al que le enviamos un cordial saludo y un deseo de recuperación).

En esta fotografía del tentadero lo vemos esbozando un trincherazo sublime a una becerra berrenda en colorada. Observen la figura erguida del torero; abierto el compás, el mentón apretado y la mano en la cadera. Pase torero donde los haya. Suponemos que luego saldría andando alejándose de la becerra, muy toreramente, para darle aire y volver con la zurda.

A Manuel hijo le aplicamos una parte de Bergamín: “Una sonora soledad lejana, fuente sin fin de la que insomne mana la música callada del toreo”...


Foto: Vicent Canelles González.
Rubén Pinar, apoderado por Manuel Amador hijo, resurge de sus propias cenizas tras superar temas delicados de salud. El diestro de Tobarra logró encumbrarse muy rápido tras una confirmación apoteósica, aunque la dureza de la profesión le hizo bajar de esa cumbre. Ahora se abren nuevos horizontes tras los triunfos en Las Ventas y en su tierra albaceteña.

Pinar, torero poderoso y técnico, muestra en esta fotografía su mando con un excelente doblón ante una vaca colorada que mete la cara. La pierna genuflexa y la muleta bien colocada muestran el camino al animal, al que luego (soñamos de nuevo), ya en pie, la someterá con derechazos y naturales marcados con la técnica y el oficio que Rubén ha atesorado en estos años. 

A Rubén Pinar le asignamos un verso del poeta albaceteño Ismael Belmonte que dice así: “Juego de los chiquillos que hay en mi calle, que quieren ser toreros desde que nacen”...

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