SEBASTIÁN PALOMO LINARES, UN GRAN TORERO, UN GRAN GUERRILLERO


Sebastián Palomo Martínez, “Palomo Linares”, Fallecía el pasado lunes 24 como consecuencia de una hemorragia cerebral tras la operación a corazón abierto que se le realizaba tres días antes. Vaya esta publicación en memoria de un gran TORERO, de un gran GUERRILLERO.


SEBASTIÁN PALOMO LINARES, UN GRAN TORERO, UN GRAN GUERRILLERO

Haciendo un breve repaso a su trayectoria, Sebastián nace en Linares (Jaén) el 27 de abril de 1947, debuta en público el 20 de junio de 1964 en la plaza madrileña de Vistalegre. En 1965 lo haría con caballos cortando cuatro orejas, dos rabos y una pata, en la plaza de Ondara (Alicante).

En la temporada de 1965 tiene un total de 80 novilladas, en las que le son correspondidas un total de 192 orejas.

Toma la alternativa en Valladolid en 1966 siendo Jaime Ostos su padrino y Juan García Mondeño su testigo, la ganadería es Salustano Galache y el toro ‘Felillo’ Cortándole 2 orejas.

Confirma en Madrid el 19 de mayo de 1970, en esta ocasión el padrino es Curro Romero y el testigo Juan José García, con el toro ‘Presumido’ de Antonio Pérez Angoso.

Se corta la coleta definitivamente en 1995, aunque en 1997 hiciera un festejo cortando una oreja.

La vida de Sebastián Palomo Linares se lleva al cine con películas como ‘Nuevo en esta Plaza’ de 1966 o ‘Solos los dos’ en 1968, esta última junto a la cantante y actriz Marisol. Una vez retirado, se dedicó a sus dos grandes aficiones, la ganadería y la pintura.

Eduardo Lozano y Paco Ruiz, apoderados de Palomo Linares y El Cordobés respectivamente, acuerdan que los dos espadas torearían juntos en la temporada de 1969, independizándose de este modo de los empresarios. Esta campaña fue bautizada como la “Los guerrilleros”. De este modo se acartelan en 65 festejos, los cuales en su mayor parte no fueron muy exitosos debido, sobre todo, a la categoría de las plazas en las que actuaban, así como al ganado que se presentaba.

Sebastián Palomo Linares actuó como espada en multitud de ocasiones en tierras albaceteñas, la mayor parte con buenas faenas, pero también hubo sus anécdotas.

Forman el cartel Juan Montero, el Cordobés y Palomo Linares el 28 de agosto de 1969 en la moderna Plaza de Casas Ibañez (Albacete) para siete reses de Cerroalto, Hermanos Cembrano, dándole una vuelta al sexto. Linares estuvo magnífico con la muleta en sus dos "toritos", comenta el reportero G. A. para El Ruedo. Lástima que el poco trapío de las reses no acompañara con la indispensable emoción. Series de redondos largos y mandones, de pecho y por bajo. Salió a estocada por toro y consiguió las dos orejas y el rabo de cada uno de ellos, saliendo finalmente a hombros. Es la época de LOS GUERRILLEROS

    

En Albacete, con motivo de la inauguración oficial de la Plaza despues de su embellecimiento, se celebra la primera corrida de Toros televisada el día 10 de julio de 1971, para retransmitir a toda España el mano a mano de Sebastián Palomo Linares y Antonio Rojas con morlacos de Eusebia Galache de Cobaleda. Palomo, dos orejas y rabo al primero, dos orejas al tercero y palmas en el quinto. Antonio Rojas, una oreja al segundo, dos orejas en el cuarto y dos orejas y rabo al que tenia que haber cerrado Plaza. El sobrero fue soltado a instancias de Palomo Linares, que cortó las dos orejas y rabo. Palomo y Rojas fueron paseados a hombros, saliendo así por la puerta grande.

    

El 7 de agosto de 1971, Palomo Linares forma cartel junto a Antonio Rojas y José Mari Manzanares en la Plaza de Toros de La Roda (Albacete), tarde en la que se lidian reses de Francisco Galache. Sebastián pide permiso a la presidencia para actuar sin chaquetilla, ya que esta le incomodaba bastante. El motivo no era otro que pocos días antes habría tenido una cogida en la Plaza de Toros de Málaga de la que todavía se resentía de sus heridas.

    
    

El 24 de agosto de 1974 en Tarazona de La Mancha (Albacete), Sebastián actúa junto a José Fuentes y Antonio Rojas para lidiar toros de Arauz de Robles, por cierto mal presentados. En el segundo de su lote, tras la lidia que termina con un pinchazo y una casi entera, se le concede, al igual que en el primero, una oreja. El torero la rechaza en medio de un gran escándalo, ya que la considera insuficiente para la labor realizada en el coso manchego)

        


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