ALBACETE, 100 AÑOS TAURINOS (8) - LA NECESIDAD DE UNA PLAZA DE TOROS


Con estas condiciones, Julio Carrilero Prat, arquitecto que acababa de terminar con brillantez sus estudios en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Complutense de Madrid comienza a esbozar su proyecto, a iniciar los primeros pasos. 

Maqueta original de la plaza de toros, realizado en el estudio de Julio Carrilera Prat, arquitecto que diseñó la plaza.

CAPÍTULO III
TRAZADO Y PROYECTO

1ª Parte
Su hijo, el también arquitecto, Manuel Carrilero revive algunas conversaciones que mantuvo con su padre, detallando las cuestiones claves y fundamentos arquitectónicos en los que su padre basó el proyecto de construcción de la plaza de toros de Albacete.
Mi padre me comentó que lo que inicialmente pretendió en su proyecto de construcción de la plaza de toros era hacer un edificio intentando conseguir la mayor capacidad en su aforo con el menor precio posible dadas las condiciones económicas que existían. Todo estaba muy ajustado y llegó a conclusiones muy importantes hasta crear una especie de propia normativa. 

Mi padre decía que estaba muy orgulloso al conseguir la capacidad máxima del aforo dentro del menor espacio posible. Además, la forma de hacer las gradas fue única en España en la forma de colocar los tendidos realizados con piedra porosa. 

"Ángel Cuenca", 19 de septiembre de 1978
La verdad es que tomó la plaza de toros como una obra original, de propia elaboración arquitectónica, en colaboración con los constructores de aquella época, con los artesanos del tiempo, pensando siempre en las condiciones de Albacete, que era una ciudad más bien pequeña», afirma Manuel Carrilero. 

Más tarde expone que "la primera obra que hizo mi padre al finalizar su carrera fue el matadero de Tobarra y después la plaza de toros de Albacete. Le pidieron que el aforo no superara los diez mil espectadores para que fuera plaza de segunda, lo que constituía un beneficio desde el punto de vista fiscal y económico a la hora de contratar a los toreros. Diseñó su capacidad para 9.696 espectadores que podían ocupar 41 palcos, 158 barreras, 242 asientos de rellano y el resto en tendidos de sol y sombra por mitad". 

Pero retrocedamos en el tiempo de nuevo situándonos en el año 1916, época en la que con el pliego de condiciones para la construcción de la nueva plaza ya redactado y aprobado por el Ayuntamiento, Julio Carrilero el arquitecto coge sus utensilios de trabajo para redactar el proyecto y confeccionar los planos. Antes hubo que hacer una memoria en las fases de adjudicación administrativa de la obra. El documento original de esta memoria redactada por Julio Carrilero, dice textualmente.

Nunca sería tan fundado, como en la ocasión presente, dejar incumplido el precepto legal que nos impone justificar con el expediente de una memoria, la necesidad de una Plaza de Toros en Albacete, nos honró al interesarnos su proyecto y planos y al confiarnos la dirección técnica de esta construcción.
Dibujo a mano inédito de Julio Carrilero para la configuración
de la zona de toriles y chiqueros de la actual plaza de la capital.
Decimos que bien pudiera quedar sin cumplimiento el precepto legal y así lo repetimos, pues que la obra en proyecto tiene tal importancia, entraña la solución de un problema de tan vital interés para esta ciudad, que no se hace preciso el empleo de penosos razonamientos. 

No ha de abonarnos la condición de hijo de Albacete al uno y al otro de amante fervoroso del progreso y desarrollo de esta culta capital; sólo bastará leer su Historia y en ella los anales de su clásica Feria, para que en sus fiestas se encuentre el fundamento del Circo Taurino. 

En pasadas edades en que reales privilegios y franquías concedían a las villas, ferias y mercados francos, no precisaron festejos que a aquellos atrajesen forasteros y con ellos rendimientos a la villa. Pero hoy que el comercio, barómetro de la civilización, a todas las urbes iguala; hoy que fa oferta y la demanda no exigen plazo fijo y fas contrataciones se hacen en todo tiempo y lugar, los pueblos han de preocuparse dé otros medios los ingresos, y al efecto, esas juntas de atracción de forasteros se desvelan ingeniando aquellas fiestas que al reunir más atractivos produzcan más ingresos a su pueblo.
"Angelete" en la Plaza de toros de Albacete durante los años 60.
Y esa historia de Albacete bien nos dice, que si pobre esta ciudad en recuerdos de lejana época y en maravillas de la naturaleza que atraigan al turista tiene una feria de mercado esplendente de la que desde el año 1829 han sido festejos inseparables las corridas de toros.
En la confección de sus carteles se ha tenido en cuenta el prurito de que el de cada año sobrepujo al del anterior, puesto que se demostraba la afluencia de forasteros de uno en otro y esta es tal que ha llegado a ser insuficiente la actual plaza, habiéndose producido en ocasiones conflictos de orden público. 
Extraído del libro PLAZA DE TOROS DE ALBACETE
DESDE 1917, CAMINO DE UN SIGLO EN LA FIESTA BRAVA
Con autorización de Carlos Gutiérrez García.
Continuará...

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