24 AÑOS DEL HISTORICO INDULTO DE DÁMASO GONZÁLEZ EN VALENCIA


Hoy se cumplen 24 años del Histórico indulto de "Gitanito" por parte de Dámaso González en la plaza de toros de Valencia, sucedió un miércoles 28 de Julio de 1993 en su feria de Julio.


Dámaso González compartía cartel ese dia con "El Litri" y Finito de Córdoba,"Gitanito" fue de pelo negro, poco bragado,marcado con el número 73 y de 485 kilos de peso,fue la primera vez que se producía un indulto en la plaza de Valencia,en mayo de ese mismo año otro equipo veterinario había decidido desechar a este armónico ejemplar por falta de trapío. Quizás fuera debido a que sus 485 kilos produjeran esa sensación equivocada que muchos tienen de identificar romana con trapío. Pero lo cierto es que fue rechazado en otra plaza de similar categoría a la valenciana. Según cuentan "Gitanito" fue indultado tras ser lidiado con inteligencia, profesionalidad y sabiduría por el maestro albaceteño Dámaso González.

Gitanito fue ante todo un toro bravo y en eso coinciden criador y torero, y también coincide el baluarte más contundente: la genealogía. De pelo negro, poco bragado y marcado con el número 73, fue padreado por “Perdigón” y “Gitanita”. Si seguimos tirando de genealogía llegamos a un semental fundamental, “Ingresado”, padre de “Perdigón” y abuelo del propio Gitanito, cuyo papel ha sido clave a la hora de transmitir caracteres decisivos para la selección. A “Ingresado” no sólo le cabe el honor de ser abuelo paterno de Gitanito, sino que antes de ello había padreado a otro “Toro de leyenda”, “Bienvenido” (perteneciente a la ganadería de “Jandilla”, también fue indultado en otra plaza mediterránea, la de Murcia, dos años antes) Datos que sin duda dan en cierto modo razón a aquellos que se apoyan en la libreta, y que tras comprobar sus notas dicen: este no puede fallar, aunque la genética no es infalible por lo que tiene de subjetivo, de esa parte instintiva que aplica el criador. Sin embargo, Gitanito no falló; se dejó todas sus fuerzas y todo su ser en la plaza de Valencia. Su matador, Dámaso González, tuvo que acabar también extenuado: “fue un toro bravo, tuvo alegría y mucha codicia. En el caballo resultó completo porque fue pronto, empujó y peleó bajo las varas. Prueba de ello es que murió por el castigo que sufrió en el primer tercio, porque se entregó mucho”.

Dámaso tuvo que sacar toda su técnica y valor para superar la bravura de Gitanito. “Ya en el capote fue bravo; lo fue de principio a fin. En el último tercio, con la muleta, fue bravo y ya se sabe que eso es complicado. Pero dentro de ello yo destacaría su nobleza, pues se entregó cuando lo tenía que hacer. Fíjese que hay toros completos, cuyas cualidades más importantes son la nobleza y la bravura, que destacan por uno de estos dos aspectos. Este destacó por los dos”.

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