MARIPOSAS


Le dijeron que, cuando estuviese enamorada, notaría mariposas en el estómago.


Le dijeron que, para conocer a las mariposas, tendría que conocer antes a las orugas.



Le dijeron que, si las perseguía, las mariposas se pondrían fuera de su alcance.



Le dijeron que, si se sentaba y esperaba, las mariposas se posarían sobre ella.



No estaba en edad de escuchar, estaba en edad de enamorarse, de exagerar la diferencia entre uno y el resto. Tenía tantas mariposas en el estómago como revoloteando alrededor, tantas que no le dejaban ver ni el cielo ni el suelo.

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