BLANCA PORTILLO y JOSÉ LUIS GARCÍA-PÉREZ REPRESENTAN "EL CARTÓGRAFO" EN ALBACETE


Una obra compleja con saltos espacio temporales (Gueto de Varsovia, la Polonia comunista y la actualidad) que despliega, como los mapas, diferentes temas a medida que avanza la obra. Con la memoria como eje central, son tantos los temas (filosóficos, éticos, históricos, humanos…) que se plantean que la obra al final adquiere una dimensión universal.



En la Varsovia de nuestros días, Blanca oye la leyenda del cartógrafo del gueto. Según esa leyenda, un viejo cartógrafo se empeñó, mientras todo moría a su alrededor, en dibujar el mapa de aquel mundo en peligro; pero como sus piernas ya no lo sostenían, como él no podía buscar los datos que necesitaba, era una niña la que salía a buscarlos para él.

Blanca tomará por verdad la leyenda y se lanzará a su vez, obsesivamente, a la búsqueda del viejo mapa y, sin saberlo, a la búsqueda de sí misma.

El cartógrafo es una obra - un mapa - sobre esa búsqueda y sobre aquella leyenda.

NOTA DEL AUTOR

El teatro es cartografía. Como en el mapa, en el escenario todo debe responder a una pregunta que alguien se ha hecho. Como en el mapa, en el escenario lo más importante es decidir qué se quiere hacer visible y, por tanto, qué se deja fuera. En el escenario, como en el mapa, siempre se toma partido.

El cartógrafo reclama una puesta en escena que sea, con especial intensidad, cartográfica. Dado que en su centro se halla un acontecimiento irrepresentable, la obra exige preguntarse una y otra vez qué ofrecer al ojo y qué ocultarle para que la imaginación vea.

Los grandes actores dan, al ojo y a la imaginación, mucho con muy poco. Blanca Portillo y José Luis García-Pérez son, en el escenario, enormes cartógrafos. Alejandro Andújar, Mariano García, Juan Gómez-Cornejo, Carlos Martínez-Abarca y quien esto firma les hemos ayudado a trazar el mapa.
Juan Mayorga

        

Cartografía teatral de un espacio de excepción

Unos ciudadanos, los actores, convocan a la ciudad para darle a examinar posibilidades de la vida humana: eso es el teatro. Nace de la escucha de la ciudad, pero no puede conformarse con devolver a la ciudad su ruido; ha de entregarle una experiencia poética. No es un calco, es un mapa. Arte político en la medida en que se hace ante una asamblea, lo será especialmente si los actores convierten el escenario en espacio para la crítica y para la utopía: en lugar para el examen de este mundo y para la imaginación de otros mundos. Es decir, si los actores se enfrentan a este mundo. Si suele decirse que el teatro es el arte del conflicto, debe añadirse que no hay conflicto más importante entre los que puede ofrecer el teatro que aquel que se da entre los actores y el público. El teatro convoca a la ciudad para desafiarla. Por eso, igual que un mapa, un teatro que no provoque controversia es un teatro irrelevante. El mejor teatro divide la ciudad. Pone ante la ciudad lo que la ciudad no quiere ver. En vez de a lo general, a lo normal, a lo acordado, atiende a lo singular, a lo anómalo, a lo incierto. A aquello que la ciudad quiere expulsar del territorio y del mapa. Un teatro valioso, como un valioso mapa, nos sitúa otra vez en la escena original: aquella en que la ciudad establece sus límites.

Tuve todo eso en la cabeza al escribir El cartógrafo. Muchas dudas también. Temía estar sumándome a aquellos que se acercan a espacios de sufrimiento por su siniestro glamour, por el paradójico brillo aurático que de ellos se desprende y que atrae al creador de ficciones como si al ubicar éstas allí las dotase de un prestigio adicional, de un valor suplementario. Temía dar respuestas ingenuas a problemas mayores de la ética de la representación: ¿Cómo representar aquello que parece tener una opacidad insuperable?, ¿cómo comunicar aquello que parece incomprensible?, ¿cómo recuperar aquello que debería ser irrepetible? Temía estar eludiendo una pregunta que todo hombre de teatro ha de hacerse: ¿Qué derecho tengo a dar un cuerpo a la víctima, a darle un rostro? Pero junto a aquellas dudas, sé que también me acompañaron razones especialmente fuertes, también de orden moral antes que estético, para empeñarme en la escritura de El cartógrafo.

    📅 Jueves, 14 de diciembre de 2017 🕒 21:00 h.    

Tipo de evento: Teatro de texto contemporáneo
Precio: zona A: 20 € / zona B: 15 € (incluida en abono Gran Telón)
Duración: 120 minutos
Publico: Adultos
Lugar: Teatro Circo de Albacete
Venta de entradas:
  • Taquilla del Teatro Circo, de 10 a 13 horas, de lunes a viernes y 1 hora antes de la representación.
  • Taquilla del centro comercial Albacenter, de 10:00 a 22:00 h. de lunes a sábado.
  • Información grupos: entradas.cultural@dipualba.es
  • Reserva de localidades para usuarios con movilidad reducida : 967193630, de Lunes a Viernes, de 10 a 13 horas.

Fuente, más información y compra de entradas en la web del

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