EN UN TRIS ESTUVO QUE LA NOCHEBUENA DEJARA DE SERLO...


En “La guerra de las putas” y “La trompeta de los ángeles” también llegan las Navidades, aunque de cuando en cuando hay alguna escandalera que estropee la noche.
Un buen regalo para las próximas fiestas.


“El raca-raca de la cuchara acariciando la botella de anís del Mono, el son de la zambomba, la pandereta y la voz de los muchachos del barrio, tocaron la aldaba. Era costumbre pedir el aguilando y recorrían las casas que mejor se les figuraban, incluidas las de trato, que todos estaban hechos a las rameras. Quitando las cuatro golfas de las esquinas, no eran mala gente, siempre tenían dispuesto un hasta luego o un vaya usted con Dios. Malencaradas había como en todos los lados, pero no eran malas vecinas, ni mucho menos.

Cambiaban de tercio.
-“Esta casa, es casa grande, tiene puertas con rendijas, aquí vive la Sandunga, tiene la flor de sus hijas. (Ni hijas, ni flores, pero el cantar era bien bonito) Ande, ande, ande, la Marimorena, ande, ande, ande que es la Nochebuena”

Cambiaban de tercio.
-“Danos aguilandos carita de rosa, que no tienes cara de ser tan roñosa; danos aguilandos si nos has de dar, que la noche es corta y hay mucho que andar”.

Le echaban más o menos gracia, pero no llegaban a cruzar el escalón, que aquello era para lo que era y ellos no iban a eso, además que también había mujeres en la cuadrilla.

-Hala Rubia, sácales un plato de mantecaos y la botella esa de Beso de Novia, que está sin empezar y échales a los chiquillos, un puñado de centimos a la bulla, verás que contentos se ponen.

-Eso, y si no que pasen y les echáis un buen polvo, que seguro que les gusta más que la cascaruja.

La voz estaba teñida de aguardiente, pero ni aún así se lo disculpó la alcahueta. Se fue hacia él, lo cogió del cuello de la chaqueta y si la dejan lo ahoga.

-Es que no ves que van mujeres y criaturas, que no hacen mal a nadie, desgraciado. Seguro que vienen antes tus hijos a sobarnos el choto, que ninguno de ellos.

En un tris estuvo que la Nochebuena dejara de serlo: entre la Maruja que estaba cerca y dos de los convidados, lo echaron a la calle de mala manera y la fortuna hizo lo demás, fue a caer a los pies de los cantaores y algún que otro guantazo socarrón, se llevó antes de salir corriendo, untado de barro y guarrería de la cabeza a los pies.

-Venga señores, que aquí no ha pasao ná- la Morenaca era la mejor para deshacer entuertos- que a esta ronda convida la casa ¿verdad Sandunga? Y de mi parte, un cante y un baile, pa que se note que han venio las Pascuas.

Las Pascuas, que caminaban por la calle Mayor adelante, con puestos arrebatados de alegría, caballetes de cartón, sillas diminutas de anea, peponas con los mofletes encarnados, coqueteando con la gente que pasaba por allí. Los Reyes Magos, se acercaban al olor de las castañas asadas, y los boniatos que crujían entre las llamaradas rojas y azules, del hornillo de la castañera, que se ponía junto a Los Corales. Bombillas de colores en lo alto, rompiendo lo escaso de la tarde.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario