LA VIDENTE DE EL ESCORIAL ERA ALBACETEÑA (Por Sebastián Moreno)


Mis entrevistas extrañas.

Me dijo que la Virgen se le apareció varias veces, en sucesivos años, y que insistía siempre en lo mismo: " que se funden casas de amor y misericordia para los pobres".

En la década de los ochenta, en la plenitud de la polémica de esta mujer , Amparo Cuevas (1931-2012), amada por unos y discutida por otros, acudí a El Escorial, más atraído por la personalidad de ella que por el suceso en sí. Esta mujer polémica era paisana, albaceteña de Pesebre, una aldea de Peñascosa. Me dijo que era madre de siete hijos y su vida, desde la infancia, había trascurrido en la extrema pobreza.

Las claves de su historia se centran en un episodio, según ella, acaecido en la finca Prado Nuevo, el 14 de junio de 1981, Decía que se le apareció la Virgen de los Dolores, sobre un árbol -un fresno, creo- y le dejó este mensaje: “Soy la Virgen Dolorosa. Quiero que se construya en este lugar una capilla en honor a mi nombre; que se venga a meditar de cualquier parte del mundo la pasión de mi Hijo, que está muy olvidada. Si hacen lo que yo digo, el agua de esta fuente curará. Todo el que venga a rezar aquí diariamente el Santo Rosario será bendecido por mí. Muchos serán marcados con una cruz en la frente. Haced penitencia. Haced oración”.

Según Amparo Cuevas, que me pareció una persona equilibrada -lejos de la imagen divulgada por sus críticos-, la Virgen se le apareció varias veces más, en sucesivos años de los ochenta. Ella cumplió sus deseos y aquello creció como la espuma como centro religioso. Tuvo hasta juicios para enchiquerarla pero la Audiencia Provincial de Madrid sentenció: “No hay indicio alguno de estafa, coacciones, asociación ilícita ni detención ilegal en el entorno de Amparo Cuevas y las entidades religiosas ligadas a las supuestas apariciones de la Virgen María en la finca de Prado Nuevo de El Escorial”.

Un alcalde socialista de El Escorial trataba de cerrar el acceso a la finca de las supuestas apariciones, a donde acudían personas de todo el mundo. Desde el punto de vista religioso, el cura párroco del lugar seguía las instrucciones del inteligente cardenal Tarancón de no meterse en líos. ¿Por si las moscas?

Escrito por
Sebastián Moreno

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