SOBRE EL CIERRE DE INTERVIÚ Y MIS RECUERDOS. Por Santos García Catalán


La revista marcó un antes y un después en libertad.

Saltaba la noticia en todos los medios de comunicación: “Interviú” y “Tiempo” cerraban; dos revistas del Grupo Zeta que fundara Antonio Asensio se iban al garete tras más de 40 años en los kioscos marcando una época. “Tiempo” empezó siendo un suplemento político de 'Interviú', pero en 1982 la revista fue puesta a la venta en solitario.

SOBRE EL CIERRE DE INTERVIÚ Y MIS RECUERDOS.
Pero quiero hablarles de “Interviú”, y en primera persona, porque tuve la satisfacción de publicar varios reportajes, sobre todo uno de impacto en el año 11 de su creación. Fue en el número 528, a finales de junio de 1986 tras la catástrofe de Chernóbyl (en la portada un desnudo de la jovencísima Amparo Larrañaga). En aquella época estaba destinado en Villanueva de la Serena (Badajoz) como director de Antena 3 de Radio. Fue mi primera emisora en la Casa y estaba “con la yerba periodística en la boca y en la mente”. (Símil taurino).

Ángel Valadés, un curtido y veterano profesional de los medios, natural de Don Benito, trabajaba de locutor y conductor del programa matinal y entrevistaba esa mañana a un paisano suyo: Faustino Parras, a la sazón ingeniero nuclear y responsable de la seguridad de un tercio de las centrales nucleares del Mundo. Y hablaban, obviamente, sobre el fatal siniestro ocurrido en Pripyat, actual Ucrania, donde perdieron la vida 31 trabajadores y forzó al gobierno de la Unión Soviética a la evacuación repentina de 116.000 personas provocando una alarma internacional al detectarse radioactividad en al menos 13 países de Europa central y oriental.


Como contaría en la entrevista Faustino Parras, fue el accidente más grave en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares con nivel 7 y constituyó uno de los mayores desastres medioambientales de la historia. Luego vendría el de Fukushima en 2011; ambos comparables. Para que se hagan una idea, las autoridades nucleares como Parras estimaron que fue unas 500 veces mayor que el liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en1945.

Parras contó más cosas que luego yo transcribí, además de empollarme en fisión nuclear, reactores, turbinas, los distintos dióxidos de uranio, de europio, erbio; las distintas aleaciones, etc., etc. porque fueron tres folios los que tuve que escribir en la “Olivetti” de la emisora y les aseguro que no fue fácil. Pero lo más interesante fue el plano de la central nuclear siniestrada que me proporcionó Faustino Parras y que dejó asombrados al equipo de investigación de “Interviú”. Lo descubro ahora tras 32 años de su publicación.

La revista dedicó al reportaje unas ocho páginas con fotos que compró a una agencia del Este, más el citado plano y una foto del propio Faustino Parras en plena charla con Ángel Valadés en la emisora de Antena 3 de Radio de Villanueva de la Serena. Y todo vino por la amistad y el paisanaje de Valadés con el ingeniero nuclear. Fue a principios de junio del citado 1986 cuando Parras regresa a su tierra para pasar unos días de asueto tras el accidente nuclear y Valadés, siempre al pie de la noticia, se encuentra con la bomba informativa, ya que desde la entonces Unión Soviética las noticias sobre Chernóbyl llegaban con cuentagotas.


Yo no conocía a Faustino Parras, aparentemente, pero cuando Valadés me lo presenta sale a colación Villarrobledo, mi pueblo, y por ende su instituto laboral “Virrey Morcillo”. Allí, en mi pueblo, Parras hizo el bachillerato laboral para luego proseguir sus estudios superiores en Madrid. Durante la charla recordamos a amigos y compañeros que coincidimos en el viejo instituto del “Parque de los Mártires”. Parras permaneció en Villarrobledo el tiempo del bachillerato y recordó que se alojó en la residencia de estudiantes donde el Dr. Gayarre tenía su clínica…. (Frente al Bar Agraz y la gasolinera de Porfirio Moyano, tiempos ha…)

En fin, no les aburro más con mis cosas y mis recuerdos. Pero lo cierto es que la desaparición de “Interviú” me llena de nostalgia como supongo que a tantos y tantos compañeros de profesión y a los miles de lectores que, en su día, adquirían sin complejos esta revista -alcanzó en 1978 el millón de ejemplares- que, junto a “Tiempo”, ya son historia del periodismo.

“La nostalgia, como siempre, había borrado los malos recuerdos y magnificado los buenos.”  (García Márquez).

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