MI ENCUENTRO CON TITA MARTÍNEZ (Por Sebastián Moreno)


Decía el periodista y escritor Julio Camba, brillante como pocos, que siempre empezaba a leer el diario "Abc" por atrás, por las páginas de las esquelas y que sólo se levantaba de la cama del hotel Palace, donde vivía de gorra, si no aparecía publicada su esquela.



Albaceteña, llegó a estudiar periodismo y ejercer la profesión después de haber cumplido los 50 años.

MI ENCUENTRO CON TITA MARTINEZ

A su manera, estas páginas son una crónica social. Una mañana, leyendo en un bar un “Abc” del lunes vi la esquela de “Tita Martínez, periodista, albaceteña de la diáspora”. Tenía 94 años cuando falleció en Madrid.

Tita Martínez (en la foto de Mondéjar, con el torero paisano Pedrés, vestido de corto, junto a otros aficionados que no conozco, salvo el que está en segundo plano, el empresario y apoderado José Flores “Camará”,) y yo teníamos en común no sólo la diáspora. Tutelé sus primeros pasos en el periodismo, su verdadera vocación, que empezó a ejercer pasados los 50 años. Antes trabajó en la tienda de modas de su madre y en criar a sus hijas.

Creo que la conocí a través de mi director, ex divisionario en Rusia -Tita tenía cuatro hermanos, todos soldados en la División Azul-. Cuando sus hijas fueron mayores, enfiló su vocación. Recuerdo que me llevaba, conduciendo un moderno coche suyo y aprovechaba para sacar provecho de enseñanza en cualquier circunstancia.

Tita escribía bien, especie rara por las geografías periodísticas. En 1971, fue Premio Graciano Atienza de Periodismo, un año después de que lo obtuviera yo. Su artículo premiado, ”Los intelectuales como las golondrinas”, era una evocación de muchos españoles brillantes que se habían exiliado, después de la guerra. Fui jurado de ese premio merecido.

Escrito por
Sebastián Moreno

No hay comentarios:

Publicar un comentario