"FRASCUELO"; LA PUREZA DEL ARTE


Carlos Escolar Martín nace en Madrid el 21 de septiembre de 1948, y en el planeta de los toros es conocido por el sobrenombre de "Frascuelo". Torero a la vieja usanza y de los que hacen gala de las viejas tradiciones.



TORERO CLÁSICO E INSPIRADO

TAN VALEROSO COMO PREOCUPADO POR LA PUREZA DE SU ARTE


Se vistió de luces por vez primera en el pueblo cacereño de Torrequemada, un 21 de septiembre de 1965, pero no hizo su debut con picadores hasta la temporada de 1971. Fue entonces cuando la Unión de Peñas Taurinas de Vizcaya le otorgó una honorífica distinción, por los méritos contraídos en la treintena de festejos económicos en los que había participado.

El 17 de julio de 1973 se presentó ante la afición madrileña en la plaza Monumental de Las Ventas, para dar cuenta de dos novillos pertenecientes al hierro de don Juan Sánchez, en compañía de Luis Algara Moreno ("El Estudiante") y "Curro Vega".


El 14 de abril de 1974, en las arenas de la Ciudad Condal, recibió la alternativa de manos del diestro sevillano Francisco Romero López ("Curro Romero"), quien le cedió los trastos con los que había de dar lidia y muerte a estoque a un astado de la vacada de don Juan María Pérez Tabernero. Fue testigo de aquel evento el coletudo manchego Francisco Alcalde Morcillo ("Paco Alcalde"), quien también recibió aquella tarde su doctorado taurino.

Un año después, el día 6 de julio de 1975, compareció de nuevo ante el público venteño para confirmar su alternativa. Actuó entonces de padrino el matador albaceteño Antonio García Rojas ("Antonio Rojas"), quien, en presencia del espada conquense Arcadio Fuentes Moya ("Curro Fuentes"), le cedió la lidia y muerte de un morlaco del hierro de don Celestino Cuadri.


Torero clásico e inspirado, tan valeroso como preocupado por la pureza de su arte, "Frascuelo" mantuvo un tono aceptable a pesar de los serios percances que le ocasionaron las reses bravas. El 14 de agosto de 1977, en las arenas del ruedo bilbaíno, sufrió una gravísima cornada que le apartó del ejercicio activo de la lidia durante dos temporadas. Vuelto a los ruedos, intervino en diez festejos durante la temporada de 1979, pero tan sólo en cuatro durante la siguiente. Pasó entonces a tierras de Ultramar, donde su buen conocimiento del toreo -aliado con una mejor fortuna en el enfrentamiento con el ganado hispanoamericano- le permitió triunfar en ferias como la de San Juan de Chota-Camarca (Perú) de 1985, de la que salió como triunfador indiscutible.


A partir de 1990 volvió a vestirse de luces en los cosos españoles, sin llegar a alcanzar todo el reconocimiento que su arte merecía. En la temporada de 1994 participó en siete corridas y cortó tres orejas.


En la de 1996, sus buenas actuaciones en el coso venteño le permitieron torear el festejo que cerraba la temporada en Madrid: a sus cuarenta y ocho años, compareció vestido de blanco como si de un novillero ansioso de triunfos se tratase, para recibir a su primer enemigo de rodillas, a porta gayola, frente por frente a la puerta de toriles. El toro hizo un extraño en su salida al ruedo, se paró a escasos metros de "Frascuelo" y, habiendo visto al diestro y sus engaños, se arrancó furioso contra el bulto; pero el seguro oficio y el valor sereno de "Frascuelo" -que no había descompuesto la figura ni un sólo instante- consiguieron cambiar el rumbo en la embestida de la res y sacar indemne al diestro de aquel acongojante apuro. Tal exhibición de técnica, coraje y sangre fría fue largamente ovacionada por la primera afición del mundo, lo que hizo posible que en la temporada de 1997 "Frascuelo" hiciera el paseíllo en varias ocasiones en la plaza Monumental de Las Ventas. En las tardes del 20 de julio y del 3 de agosto dictó sendas lecciones de toreo de capa, dejando en la memoria del público asistente una honda sensación de lidiador añejo y depurado.


Fuente del texto: extraído de www.mcnbiografias.com

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