HOMENAJE A VICTORINO MARTÍN POR PARTE DE LA AFICIÓN MEDINENSE


Excelente iniciativa de la Asociación Taurino Cultural San Antolín -que agrupa a unos 230 asociados- homenajeando a la ganadería de Victorino Martín en la segunda edición del premio que lleva el nombre del elegante diestro medinense “Manolo Blázquez” bajo el título de “Una estirpe ganadera”.


Por Santos García Catalán.
Anunciar al ganadero de Galapagar fue motivo suficiente para que uno de los salones del hotel Villa de Ferias se llenara a rebosar de aficionados, ávidos de escuchar al titular del emblemático hierro. Y Victorino Martín deleitó a la concurrencia. El acto fue presentado por la periodista salmantina Victoria Rodríguez, uniéndose a la mesa el presidente de la asociación, Javier Medina.

   VICTORINO MARTÍN HOMENAJEADO EN MEDINA DEL CAMPO   


Tras la presentación de rigor se dio paso a un vídeo cedido por el programa taurino extremeño “Tierra de Toros”, donde se repasó brevemente el historial del mítico ganadero, cuya fotografía presidía el documental. Posteriormente la conductora del acto fue desgranando una serie de preguntas a Victorino que arrancaron con la historia de la ganadería.

Victorino contó con desparpajo y con conocimientos más que sobrados todo lo que aconteció desde que su padre adquiriera un lote de vacas de albaserrada en los años 60, “fiado y a pagar cuando hubiere”, en palabras de Victorino. Vacas que por cierto iban destinadas al matadero para su sacrificio.

Esa estirpe es ahora su ganadería de saltillos. Buen ojo y criterio tuvo aquel moruchero-carnicero de Galapagar que ahora, tras 50 años, ha dejado un legado difícil de superar por ganadero alguno. Solo un dato: Victorino Martín Andrés ha sido el único ganadero que ha indultado en la historia de Las Ventas del Espíritu Santo; aquel toro se llamaba “Belador” y fue lidiado e indultado por Ortega Cano en 1982.

Y ese legado ha caído en manos de su hijo Victorino Martín García; un personaje culto y ambicioso que ha mamado la Tauromaquia desde su niñez. Que se puso delante llegando a debutar con picadores en Nimes en 1983 y abandonando el toreo un año después para dedicarse a su labor de ganadero. Y mientras sacó la carrera de veterinario, lo que le permite tener amplios conocimientos sobre el toro de lidia.

Hizo pinitos de apoderado descubriendo a su pariente José Tomás. Miguel Abellán, César Jiménez, el mexicano José Luis Angelino y el colombiano Luis Bolívar son algunos de los diestros que han gestionado Victorino padre e hijo. Ha hecho también incursiones empresariales siendo socio de la mercantil que gestionó del coso de La Misericordia (Zaragoza) junto a Simón Casas y Villar Mir, entre otros. Conferenciante, comentarista y escritor (“Victorino por Victorino”), es reclamado continuamente por peñas y asociaciones en España y Francia, donde le adoran.

Ahora, en un sin parar, preside la Fundación del Toro de Lidia a la que está insuflando el ánimo y las garantías suficientes de éxito tras los sonoros fracasos que, en el pasado, obtuvieron otras instituciones taurinas que lo intentaron.

Su idea la plasmó en Medina: “queremos que la Fundación sea de todos los aficionados, pero para ello necesitamos amigos que se unan”.

“50 euros al año es la cuota y además desgravable; ahora los gastos, numerosos gastos de la Fundación, se sufragan con la corrida de Valladolid homenaje a Víctor Barrio del 4 de septiembre de 2016 y las aportaciones que hacemos los patronos: toreros, ganaderos y empresarios, y unos 1.500 aficionados que se han sumado. Aunque la idea es llegar a los 10.000 para hacer un Club de Amigos grande”.


Vimos a un Victorino pletórico de ilusión y de entusiasmo que además contó que esta temporada lidiará unos 90 toros y ensalzó a la tauromaquia popular porque es la raíz y cada vez tiene más adeptos porque no hay sangre. Además de abogar por un reglamento taurino único.

El acto se cerró con una gran ovación, antes Victorino había contestado a las preguntas de algunos aficionados. Una de ellas pegó de lleno en el sentimiento del ganadero cuando le interpelaron por lo mejor del legado de su padre. “Mi padre– dijo Victorino– me enseñó una forma de filosofía de vida y una forma de entender los toros y la tauromaquia. Pero sobre todo a tener las ideas claras”.

Este Victorino Martín García está haciendo lo que aseveraba Goethe: “Lo que habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso o no será vuestro.” 

Fotos: Fermín Rodríguez. 

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