LA PRIMERA CAUSA DE MUERTE EN ESPAÑA ESTÁ RODEADA DE PERMISIVIDAD


Las mujeres se están subiendo al carro del tabaco y los jóvenes se enganchan sin freno a las nuevas tecnologías. El curso sobre la adicción al tabaco y la percepción social de las nuevas tecnologías no ha defraudado. Organizado entre las facultades de Farmacia y Enfermería de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), ha puesto sobre la mesa que la primera causa de muerte en España está rodeada de permisividad.


“EL TABACO GENERA LA ADICCIÓN PERFECTA”

Fuente Diario Sanitario | Imágenes Pixabay

En relación con el tabaco la información aportada por los diferentes ponentes es muy concordante. El tabaquismo es una enfermedad y la edad de inicio está descendiendo hasta los 13 años. Aunque desde la implantación de la normativa (2000/2010) que regula el consumo público ha descendido la prevalencia (del 30 hasta el 22 %, algunos dicen que las cifras están subestimadas), es muy preocupante que sean los jóvenes un tercio de ese porcentaje, y que últimamente las mujeres se hayan apuntado al carro con mayor ímpetu, tal vez por la extendida creencia de que el tabaco adelgaza (una cuestión de metabolismo).

El tabaco es la adición perfecta por su efecto inmediato, intenso y sutil, que favorece la compulsión hacia su consumo, junto con la percepción social hacia las personas que lo consumen y la permisividad de la administración hacia su comercialización (expendedurías del Estado).

A pesar de ello, es la primera causa de muerte en España año tras año (más de 50.000 en 2017) y tiene una gran comorbilidad (tumores, Époc, respiratorias, cardiovascular, ginecológica, digestivas, salud mental y en los déficit de la salud general). Eso sí, la deshabituación tabáquica es posible.

Dejar el tabaco es posible; la clave está en la motivación
Los programas en marcha (Primaria, Especializada, oficina de farmacia, instituciones penitenciarias) aportan una eficacia del 35 al 60%. Los programas combinan tratamiento farmacológico (dependencia física: la nicotina tiene una parte importante pero los fármacos pueden ayudar) y psicológico (motivación y dependencia psicológica). La clave está en la motivación para la deshabituación ya que en las adicciones controla la droga y el síndrome de abstinencia puede durar algunas semanas.

Pero es importante desmitificar la necesidad y la imposibilidad de control (deseo intenso, craving), y puesto que el tabaquismo es un hábito que se instaurado con esfuerzo (dependencia), de la misma manera se puede conseguir que el cerebro se acostumbre a no pedir.

Hay quien apuesta fuerte por la prohibición del tabaco
En el debate están claras la necesidad de promoción (estilo de vida saludable) y prevención (retrasar la edad de inicio y deshabituación) y algunos apuestan fuerte por la prohibición del tabaco. Se ha informado de la próxima puesta en marcha de un programa formativo de especialista en deshabituación tabáquica (semipresencial) que está siendo planificado de manera multidisciplinar desde la Universidad y el Servicio de Salud.

Respecto a las nuevas tecnologías, la información ha sido menos abundante y concordante, en buena lógica con lo reciente y rápido que se están instaurando en la sociedad actual y el no disponer de evidencias contrastadas con el paso del tiempo.


Ante las nuevas tecnologías, falta precisión para saber cuándo hay una adicción
Estamos de acuerdo en que los estilos de vida actuales reflejan el interés de los ciudadanos (¿o consumidores?) por el uso de variadas tecnologías, entre las que sobresalen el móvil e internet. Las nuevas generaciones (diez años atrás) han crecido entre ellas y son capaces de aprovechar al máximo sus beneficios, utilizándolas para el ocio, la comunicación y el aprendizaje. Pero también está sonando una fuente de preocupación social por un uso excesivo o inadecuado. Falta precisión para saber cuándo una persona empieza a tener un verdadero problema.

La investigación digital en boca de los ponentes dice que la mayoría de los preadolescentes (10-11 años) tienen móvil con acceso a internet, que pasan varias horas al día utilizándolo, que los padres desconocen los perfiles de sus hijos en redes sociales o los materiales que comparten. La preocupación básica apunta a un consumo problemático que podría generar conductas adictivas, conflictos intrapersonales e interpersonales, y otros problemas de salud (atención, auditivos, visuales, etc.).

Se necesitan planes de acción que contrarresten los efectos negativos de los consumos de riesgo

También se explicita que no todo lo que vaya a venir va a ser malo, que consumir estas tecnologías es propio de estos tiempos, y que es la realidad sobre la que hay que trabajar: interacción entre lo personal, lo social y lo consumido. Se necesitan planes de acción que contrarresten los efectos negativos de los consumos de riesgo (de acuerdo con evidencias), tanto para las sustancias como para no sustancias.

Una intervención integrada, familia, educación, profesionales de la salud en los principales contextos de socialización, junto con medios de comunicación y redes sociales, parecen ser necesarias para no ser solo consumidores digitales huérfanos.

Tal vez la próxima propuesta de curso de verano de adiciones se interese por el consumo del cannabis y el seguimiento de las nuevas tecnologías.

No hay comentarios:

Publicar un comentario