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miércoles, 23 de enero de 2019

ANDRÉS PALACIOS: “SE ESTÁ EDUCANDO AL AFICIONADO EN OTRO TIPO DE TOREO”.

Ayer el amigo Jaime, en su blog, sacaba la entrevista al diestro albaceteño Andrés Palacios, donde repasa su trayectoria, sus últimas temporadas, así como su concepto del toreo, el cual está hoy en día poco valorado por el público, solo los buenos aficionados saben paladear el exquisito concepto que le nace al matador de toros albaceteño.



El toreo vive necesitado de toreros capaces de emocionar, toreros distintos tocados con la “varita mágica” de la pureza. Uno de ellos es el albaceteño Andrés Palacios. Sin duda, una de las mayores injusticias que vive la tauromaquia como demuestra cuando le ponen. Capaz de hacer una faena para la historia, totalmente con la mano zurda, y de emocionar a plazas como Madrid, este año inicia su camino con Pablo Saugar “Pirri” con la ilusión y certeza de cambiar su destino y devolvernos parte del añorado toreo de siempre. Gracias a Mariano por facilitar esta entrevista.


2008, Illescas, y una faena completa con la mano izquierda a un toro de Guadalest en el certamen de Castilla la Mancha Televisión. ¿Qué se siente?
Es lo que has soñado, poder torear un animal así y lograr aprovecharlo por el pitón izquierdo. Siempre se empiezan las faenas por el derecho para atemperar pero el toro mostró condiciones desde que salió y pude mostrar cómo siento el toreo.

¿Fue la faena perfecta?
Me quedarán mejores pero aquel toro me dejó torear como sueño porque la mano izquierda supone la forma más natural de torear. La mano derecha es menos natural mientras que la zurda te permite echar más los vuelos y tener más armonía. Torear todo con la mano izquierda es la mejor faena que se puede hacer.

Dices que te quedarán mejores, ¿es la mejor faena hasta el momento que has realizado?
No, hay toros más importantes. Puedo hablarte de faenas de novillero, de mi debut, de Barcelona, Albacete o de la oreja de Madrid, faenas que tuvieron mucha “mano izquierda”.

Recuerdo aquella faena y tuve la sensación de haber vivido en la plaza algo irrepetible.
Alguno lo habrá hecho, imagino. La magia que los artistas buscamos es que nuestra obra sea recordada, ése es el mayor éxito que puede tener un artista.



Ahora volvamos para atrás, tu llegada al toro como novillero supuso un boom.
Mi debut tuvo mucha repercusión de la mano de mi apoderado, Miguel Flores. Se hizo todo, a raíz de aquello, deprisa y al año siguiente ya estaba en plazas como San Sebastián o cuatro tardes en Madrid. Me faltó oficio y técnica para resolver con el medio toro. Cuando intentas torear puro, con un concepto propio, se paga más el no tener esa capacidad para resolver con este tipo de toro.

Algo que arreglas en Barcelona.
Eso me vino con la madurez. Cuando toreé ya tenía capacidad para hacer frente a las dificultades del toro menos fácil y así pudo salir el toreo que llevo dentro.

Esas carencias técnicas lógicas provocan un parón, ¿tú fuiste consciente entonces que lo ibas a pagar?
Sí pero si te dicen de ir a Madrid y a San Sebastián vas encantado, es cumplir tu ilusión. Con el tiempo te vas dando cuenta que debías hacer las cosas mejor teniendo la posibilidad, como tuve, de haber ido tras coger oficio. Aquellas prisas las pagué y el aficionado llegó a pensar que no servía. Todo lo cambié en Barcelona tras un invierno en el que entrené y refresqué ideas.

Tu primera “resurrección”.
Cambió todo, resurgí en el ánimo del aficionado y cogí confianza para hacer mi toreo en plazas grandes. Toreé nueve novilladas en plazas como Ávila, Albacete y algunas de Francia, saliendo en hombros. Iba lanzado hasta que en agosto un novillo me partió el pie.

¿Cómo se supera tras haber vuelto?
Cuesta Jaime, cuesta. Lo superas entrenando. Te pilla en un momento en el que tienes seguridad, en el que a cualquier animal le ves las virtudes y eres capaz de pegarle muletazos. Volvimos a empezar y rocé la oreja en Madrid además de salir a hombros en Barcelona. Todo ya pensando en dar el paso al escalafón superior.

Tomas la alternativa en la plaza que te relanzó, Barcelona.
Estaba en deuda con ella. Algunos me achacaban que no la tomara en Albacete pero Barcelona tiene una gran importancia y tenía la ilusión de pagar mi deuda con ellos. Albacete es el patio de mi casa, mi plaza, pero hay momentos en los que tomar decisiones.



¿Te pesó no tomarla en La Chata?
No, es algo que algunos verán bien y otros mal. En agosto tomé la alternativa y en septiembre me llevé todos los trofeos de la feria de Albacete.

Agosto no era el mes más fuerte de Barcelona.
Yo quería que la alternativa fuera en julio, los domingos eran muy fuertes. Por una gestión que hubo la tomé en agosto con Víctor Puerto y Antonio Ferrera.

No fue lo mismo.
No estaban en ese momento en situación de figuras como sí los que toreaban en julio. En ese mes los carteles eran más fuertes, con otros hierros que daban más opciones. En mi alternativa no sirvieron los toros. Las cosas vienen como vienen, la vida es así.

Y otro parón tras ello.
Lo tenía todo hablado con José Luis Marca, me dijo que me apoderaría al finalizar el año. Siempre intentas avanzar y nunca mirar para atrás. Al final de año me dijo que no y me apoderó Antonio Vázquez toreando tres corridas de toros que yo ya tenía hechas. Confirmé fuera de San Isidro y dos en Francia. Él no me hizo nada.

Es quizás ventajista mi pregunta pero, ¿te arrepientes de haber dejado a Miguel o era un cambio necesario?
Miguel era un apoderado a la antigua, de los de esperar a que nos llamen, las cosas van cambiando. Cambié tras hablar con Marca, era un paso adelante con una persona con fuerza, capaz de ponerme en las ferias. Mi proyección era estar en las ferias y que me vieran. Si llego a saber que no sería así, sigo con Miguel. Luchó y apostó conmigo. Más vale lo malo conocido…

Miguel tenía mucha trayectoria en el toro, ¿se rompió la relación?
Cuando rompimos todo se enfrió. Él puso empeño conmigo y no entendió mi ruptura. Con el tiempo volvimos a recuperar la relación, coincidimos en el campo y había un cariño mutuo. El hombre había pasado de todo y lo entendió.



Pese a tu paso con un apoderado de tan mal recuerdo vuelves a resucitar de la mano del certamen de CMM en Illescas.
Corté con Antonio Vázquez en julio. Se pone en contacto conmigo Romero Leal, me da corridas, toreo varias y al año siguiente me apodera. Gané el certamen de Castilla la Mancha Televisión toreando 23 ese año. Al final de la temporada forma un palo y a mí me deja con 60000 euros en pagarés.

Ser apoderado por Romero Leal, ¿te provocó que el mundo del toro te mirara mal?
No, llevaba a más toreros y fue cosa suya. No me quedó un duro de toda la temporada y en invierno te paras y ves que triunfas y no tienes un duro. Anímicamente aquello te fastidia. Cuando eres una persona sentida te descoloca, hasta que te rehaces.

Ese palo anímico, más que normal y humano, no es tenido en cuenta por el aficionado, no te perdona.
Al aficionado eso le da igual. Al año siguiente de Romero me fui con Javier González toreando en Barcelona, Madrid y Albacete y no estuve a la altura porque estaba descolocado. Ves que el esfuerzo que haces no vale y te cuesta entenderlo.

Llega de nuevo el banquillo.
Toreé tres corridas y al año siguiente, dos. En 2011 fui a Madrid pinchando una oreja. Repetí el 12 de octubre y no tuve suerte. En ese periodo me tiré de 2010 a 2017 sin pisar Albacete. Me tuve que ir a Perú para mantener la afición y seguir preparándome.



¿Por qué ese parón?
No lo sé.

Huele mal en una feria en la que los toreros de casa tenéis hueco por el pliego.
Nos reunimos todos con Dámaso a la cabeza y se dijo que en el pliego tenía que quedar claro que habría tres toreros locales como mínimo. Esos años sin ir a Albacete provocaron que la gente me preguntara si me había retirado. Te duele, sabes que has hecho cosas importantes en el toro pero te ves sentado sin motivo.

¿Tuviste algún problema con los Lozano?
No, nunca tuvimos problemas. Luego he hablado con ellos y me han dicho que me tienen estima como persona y torero.

Te vas a Perú, ¿cómo es?
Un mundo aparte. Hay que estar allí, no te lo puedes imaginar. Otra cultura, otro mundo, inseguridad, regateo. Otras carreteras, pueblos a los que vas por caminos, quince horas en bus, no hay médicos. Iba con corridas de garantías pero es otro mundo.

Vas en los años en los que el asesinato de José Tomás Reina Rincón estaba muy reciente.
Eso está presente siempre Jaime. En Perú tienes la inseguridad desde que sales a la calle, en los viajes, subes a 3000-4000 metros de altura por cortados en los que ves autobuses quemados abajo, te juegas la vida a cada rato. Fue algo necesario para mantener la afición. Estoy agradecido a Perú, sin ellos estaría parado.

En esos años de “desierto”, ¿te das cuenta de quién estaba contigo de verdad y quién no?
Son pocos los amigos que uno tiene de verdad. A mí me ha servido para sentarme conmigo y analizar el por qué de cada cosa. Hay que darse cuenta de lo que has fallado, lo bueno y lo malo que has hecho corrigiendo desde cero esos fallos. Ves que tienes una técnica que te permite torear al bueno mejor que nadie pero al regular no lo hacía o faltaba contundencia. Empecé a buscarme y prepararme para cuando llegara mi oportunidad.

En esos años, tal y como me dijo Mariano, montas el bar.
Lo monté en 2011 con el poco dinero que tenía para poder vivir. Eso te permite no estar sin un duro y tener la tranquilidad de prepararme teniendo algo de lo que vivir.



Es un bar con éxito, ¿no te planteas seguir solo con él?
Estoy loco por dejarlo (risas), para lo que estoy hecho es para torear, es lo que más me gusta. El negocio lo tengo para poder vivir pero estoy convencido que sirvo para torear.

Nadie lo duda. Siguiendo con tu capacidad de renacer, Albacete 2017.
Sí, con la de La Quinta a la que pude dar 12-15 naturales de frente a un toro. Se vio ahí que al toro complicado y medio le podía hacer también mi toreo.

Ese toreo no te vale para volver de inicio.
En julio de este año no estaba en la feria. Cuando salieron los carteles no contaron conmigo. Siempre tengo un capote y una muleta en mi salón para torear. Al ver que no estaba los doblé, llamé a mi madre y le dije que me quitaba, que me dedicaría a otra cosa. Tengo mucha amistad con Víctor Hugo y Gómez Escorial y se lo dije. Me llamaron de Víctor y Marín y me echaron dos vacas, querían que me lo pensara. Las toreé sin presión y Víctor Hugo me dijo lo de Pablo y aquí estamos, luchando juntos.

Aquella decisión cambia por la vía de la sustitución tras otro milagro con La Quinta.
Desde el año anterior no me había puesto delante de un toro. Tres o cuatro vacas y dos festivales sin caballos. Me avisaron para torear el día antes a las once de la noche. El toreo lo llevas en la cabeza, estás preparado pero faltaron cosas, hay aspectos que corregir. Matar dignamente la corrida y cuajar al segundo está al alcance de muy pocos. A una figura la tienes parada un año y le avisas a las once de la noche, me gustaría saber cómo estaría. Corrijo cosas con Pablo de esa tarde pero me dijo que debía sentirme orgulloso.



Con Pablo “Pirri”, te tocara luchar, ¿por qué él?
Lo conocía de novillero como a su padre, El Pali. Estuvo intentando torear desde el percance de Pamplona pero no puede torear, quería seguir en el toro y fue su hermano el que nos puso en contacto. Me lo propuso antes que a su hermano y le dije que si es con Pablo encantado, ni me lo preguntara. Pablo dijo que sí, notó ilusión especial. Se metió en esa locura de apoderarme.

Taurinamente poco se puede decir de esa familia y de Pablo pero en los despachos no deja de ser un independiente en este mundo de monopolio.
Va a ser difícil, sobre todo para él. Quieren cambios, torear con alguien independiente va a ser costoso. Va a ser una lucha bonita, me va a aportar cosas como matador. Me está dando una visión desde fuera de la parte de mi toreo que puede lucir más.

¿Todo pasa por Madrid?
Sí, para todos. Lo que de verdad pasa es por el trabajo del invierno, entrenamos mucho, estamos corrigiendo fallos, buscando el toreo que llevo dentro.

¿Qué tienes por delante?
Pablo está hablando con la sierra de Madrid, pueblos de Francia, son una familia relacionada. He hablado para Madrid, depende de la empresa, cuando pasas años en el desierto lo que hay que estar es convencido, saber que te volverá tu oportunidad. Debes tener tu toreo preparado porque todo puede cambiar en un momento.

Tras lo de 2017 da miedo preguntar, ¿estarás en Albacete?
Supongo que sí, depende de la empresa. Quiero no ser solo un torero local, quiero ir triunfando en otros sitios. Lo que quiero es llegar a Albacete siendo un torero de ferias.



Albacete es una tierra que gira, en el toro, entorno a la figura de Dámaso. Tras él salieron toreros de su corte, tú eres distinto.
Dámaso influyó mucho y tras él, Caballero, un torero poderoso. Es una forma de toreo basada en alargar la embestida con la que yo no me siento cómodo. Me gusta más el toreo de muñeca, de cintura, echando los vuelos. Tú, nazcas donde nazcas, debes sentir cómo toreas.

Si naces en Sevilla…
Quizás, no solo en Sevilla porque Madrid también ha sentido mi toreo. Aquí siento que cuando pego muletazos con los vuelos hay 300 olés que salen del alma, de aficionados que les gusta el toreo como a mí. El resto aplauden, sin más, pero luego ven un molinete o un redondo y se vuelven locos. Quizás ellos no entiendan el toreo como yo.

¿Te da rabia?
No, quiero ser torero de ferias. Me daría más rabia triunfar solo aquí y estar en Madrid mal. No quiero ser un torero local. Albacete es mi casa pero no quiero quedarme solo aquí.

Cuestión de gustos pero lo difícil es lo tuyo.
Es más complicado el torear con la cintura. Puedes ser un torero de pisotón, de arrojo pero es más complicado ir de frente, echar los vuelos y tirar del toro.

Ya lo has hecho varias veces, es cuestión de tiempo.
Hay muchos casos así como los de Octavio Chacón o Emilio de Justo. Pasan de parados a buenos en un momento porque tienen la capacidad de cambiar esto.



A Emilio sí le pondría en tu corte, tengo la sensación que falta calidad y tú eres una oportunidad contra el aburrimiento y la monotonía.
Falta el toreo de clase, el toreo como siempre se ha hecho. Se está educando al aficionado en otro tipo de toreo. Te habitúas al jamón york pero el rico es el de pata negra.

Lo tienes, si te ponen.
Estoy seguro. Debo seguir preparándome y demostrar la injusticia que hacen con uno.

Lo disfrutaremos.

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